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Entrevista exclusiva al Comandante de la Revolución Cubana y Héroe de la República de Cuba Guillermo García Frías
Sábado, 28 de agosto de 2010

A través de Celia Sánchez, Guillermo García, un poblador de la Sierra Maestra, trabajador de la tierra y vendedor de viandas, se involucra en los preparativos para la lucha armada en el oriente de Cuba. Por orientaciones de Celia, desarrolla una dinámica actividad en la creación de condiciones para recibir a los expedicionarios del yate Granma.

El desembarco no se realiza por el lugar esperado, y toda la red de apoyo debe ser reorganizada sobre la marcha. Eludiendo el acoso de las tropas gubernamentales, logra hacer contacto con varios sobrevivientes; salva a unos poniéndolos en manos amigas, ayuda a otros a salir a la ciudad y guía al resto hacia la Sierra Maestra, entre estos últimos está Fidel Castro, preservando así la posibilidad revolucionaria.

Guillermo García Frías (Niquero, 1928). Fue el primer campesino incorporado al Ejército Rebelde después del desembarco de los expedicionarios del Granma.

En sus filas alcanzó el grado de comandante, encabezó una de las columnas del Tercer Frente “Mario Muñoz” y llegó a ocupar la segunda jefatura de este. Luego del triunfo de la Revolución ha desempeñado altas responsabilidades en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el partido, el gobierno y el Estado.

Es licenciado en Ciencias Políticas, autor de numerosos artículos y del libro El último combate. Posee el grado honorífico de Comandante de la Revolución y, entre otras condecoraciones, el título honorífico de Héroe de la República de Cuba. En la actualidad es miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y del Consejo de Estado y director de la Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna, la cual fundó.

Usted recientemente bautizó un libro suyo en El Plátano, titulado “Encuentro con la verdad” ¿Qué dice el libro?

El libro habla de la primera etapa del desembarco del Granma, el recibimiento a Fidel y a todos los expedicionarios y habla de todo el proceso hasta varios combates, la ayuda de los campesinos en el desembarco que fundamentalmente era salvar a esos hombres y armas y conducirlos hasta la montaña.

¿Ya eso estaba cuadrado con Celia Sánchez?

 Si, ya yo estaba en coordinación con Celia. Yo estaba esperando por dos lugares donde no resultó ser efectivo el desembarque, ellos desembarcaron por otro lugar porque estaban un poco perdidos los cogió el día, vieron tierra y se tiraron en un pantano que les trajo problemas muy serios, como la pérdida de algunos medios y además fue muy difícil su salida.

Luego transitaron por lugares inhóspitos, sin agua, sin comida, el bosque era del tipo denominado “diente de perro”, así llegaron hasta Alegría de Pío que es donde tienen el primer combate. Fue un combate negativo porque se dispersaron, los sorprendieron y después vino la lucha para encontrar a los sobrevivientes, ver a todos los que habían hecho prisioneros, yo saqué a más de veinte compañeros, todos querían salir a la ciudad para organizar desde la ciudad la retaguardia.

En ese trabajo topé con el grupo de Fidel, eran tres: Fidel Castro, Faustino Pérez y Universo Sánchez, con el grupo de Almeida integrado por el Che, Camilo Cienfuegos, Ramiro Valdés, Rafael Chao, Pancho González, Reinaldo Benítez y Pablo Hurtado, este último se tuvo que quedar en el camino porque se enfermó, luego fue capturado por el ejército de Batista  y posteriormente asesinado. Pronto topé con un tercer grupo, el de Raúl Castro: conformado por Ciro Redondo, Efigenio Almejeiras, René Rodríguez y Armando Rodríguez. Fueron los tres grupos de combatientes fundamentales.

Los tres grupos constituían un número de quince hombres y ahí es cuando Fidel se encuentra con Raúl y le pregunta:

  • ¿Cuántos fusiles traes?
  • Cinco –responde Raúl-
  • ¡Y dos que tengo yo, siete! ¡Ahora sí ganamos la guerra!  -sentenció Fidel con ese amor, esa intuición y ese sentido de ver las cosas mucho más allá.

En el combate de Alegría de Pío se produjo aquel famoso grito de ¡Aquí no se rinde nadie!

¡Aquí no se rinde nadie cojones! dijo Almeida en medio del combate, porque el ejército llamaba a que se rindieran, es decir, los guardias gritaban: “ríndanse, ríndanse” y es cuando Almeida grita: ¡Aquí no se rinde nadie cojones!

¿Cómo fue su experiencia con el Che?

Muy buena. El Che sale del combate de Alegría del Pio herido en el cuello, caminó por los lugres más intrincados, por bosques diente de perro y toda esa costa, y salió junto con Almeida.

Del Che tengo recuerdos extraordinarios, lo recogí ahí en condiciones muy difíciles, había vivido una etapa compleja, él tenía el asma que lo sancionaba mucho físicamente y de ahí lo sacamos y lo unimos al grupo de Fidel. Tuvimos una relación muy grande.

Yo participe en más de 200 combates en la guerra y nos vimos en muchos de esos combates juntos. Era un hombre extraordinario, un hombre de una inteligencia y de un valor tremendo. Era un hombre que no le tenía temor a nada y además muy inteligente, muy capaz, era capaz de dirigir cualquier cosa, era un hombre que podía dirigir un frente, como lo hizo cuando Fidel lo designó para que fuera hasta Santa Clara y lo hizo con un éxito extraordinario, desmoronó a las tropas del ejército de Batista en un combate desigual, un combate difícil pero triunfó porque era muy valiente, muy osado, un hombre con una capacidad tremenda de dirigir, tenía unas cualidades tremendas.
¿Usted fue responsable del cuidado de las armas?

Sí, después que triunfa la Revolución. Ahora estoy en otras actividades. En esa etapa yo fui quien creó el Ejército del Occidente que agrupaba tres provincias: Matanzas, Habana y Pinar del Río, y además era el jefe armamento. Yo manejaba todo el armamento que llegaba y tenía que rendirle parte a Fidel constantemente. Hay una anécdota muy interesante que es que yo voy recibiendo el armamento que proviene de la URSS y lo voy situando en el bosque para que los aviones no lo vean y Fidel me llama para que le rinda un parte y me dice:

  • ¿Cuántos cañones tenemos?
  •  Yo dije: tantos
  • Le falta uno –me dice Fidel-
  • ¿Cómo que me falta uno? ¡No puede ser!

Y cuando regrese, ahí estaba, no me había percatado. Mira hasta donde Fidel llevaba el control de todo, de la distribución, de la organización de las armas para los ejércitos. En ese momento Raúl era el jefe del Ejército de Oriente, Almeida el del Centro y yo el de Occidente. Fuimos los tres jefes del ejército en esa etapa inicial de la Revolución que fue de lucha, de organización, fue una lucha tremenda antes de Raúl ir para La Habana y ser nombrado Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

En Villa Clara había una tropa enorme de bandidos, cuando triunfa la Revolución los Americanos controlan directamente a una gente desafecta a la Revolución y además los inyectan con armas, dinero, con todo lo necesario para desarrollar la contraofensiva que estaban organizando contra la Revolución. Había bastante gente alzada en Villa Clara, convencieron a algunos campesinos también que luego fueron salvados todos. Ese fue un trabajo que hizo Fidel allí, muy importante, y hubo alzados en varias partes menos en la parte oriental porque estaba muy fresca la guerra en la Sierra y ahí estaban los campesinos organizados.

¿Qué es eso que decían del “come vaca” en la montaña? 

Eso fue una cosa un poco folclórica de los combatientes. Camilo nos decía, por ejemplo: “tú eres un come vaca”. Eso era como decir: “tu no combates bien, lo que haces es comer”. Y entonces eso de “come vaca” se quedó, lo tomamos como una cosa cariñosa.

¿Usted será familia de Chávez porque usted firma Frías también?

Yo no sé si seré familia o no.

Esa pregunta se la hicieron al Che y respondió: “si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo somos hermanos”.

Yo lo que puedo decir de Chávez es que soy compañero y hermano de lucha, yo lo admiro enormemente porque Chávez está haciendo aquí un trabajo extraordinario. No cabe duda de la inteligencia de Chávez, ya nosotros podemos apreciar la inteligencia de los hombres porque en Cuba tenemos hombres inteligentes, pero aquí en Venezuela hay un Chávez ¿hay otro hombre aquí con una moral extraordinaria y condiciones muy buenas para la lucha?

Él  está llevando a cabo una lucha seria. En nuestro caso, con el triunfo de la Revolución, no quedó nadie, sacamos a todo el mundo, los americanos se fueron. En Venezuela no, aquí los enemigos de la Revolución se han quedado adentro porque ya esa es una experiencia que tienen los americanos de tratar de introducir y estimular la lucha del enemigo. Ellos se proyectan a largo plazo y van creando condiciones para su propia concepción del desarrollo del sistema, que ellos manejan y van alimentando al enemigo en la lucha para ir consiguiendo espacios, y eso es lo que hacen aquí en Venezuela tratando de buscar espacios.

Dicen que usted siempre anda con una condecoración que aprecia mucho ¿Cuál será esa condecoración?

Bueno la de Héroe de la República de Cuba. Siempre la uso porque es un orgullo usar una condecoración de ese tipo.

¿Qué mensaje le da usted a la juventud venezolana y cubana?

Bueno a la juventud cubana recientemente Fidel le pasó un mensaje, un mensaje donde los llama al combate, a la lucha, donde los llama a la producción, elemento fundamental. Y puedo decirle a la juventud venezolana que hagan igual, que luchen junto a Chávez que ahí está la base principal de la Revolución.

La juventud donde incluye mujeres y hombres es la base del desarrollo futuro y que tengan una conciencia de la patria, que defiendan la patria, esa es la tarea principal que tiene cualquier persona, defender su patria y cuando estén junto a Chávez están defendiendo su patria, están defendiendo un sistema, están defendiendo una cultura y eso es importante para la juventud venezolana.

En Cuba tenemos una juventud muy buena, una juventud extraordinaria, no cabe duda que no hay una sociedad perfecta, siempre hay algunos que están en la cerca, pero la juventud nuestra es extraordinaria en todos los sentidos, con una cultura política, con una cultura estable, nivel cultural muy alto, que es muy importante para asimilar todo. Hay una base sólida creada en la juventud cubana. Y eso es lo que yo le puedo decir a la juventud venezolana, que sigan ese camino y que sigan el camino junto a su Presidente que es la tarea más hermosa que puede tener esta juventud de hoy. Y creo que si eso sucede tienen asegurado el futuro.  El futuro está en sus manos.

Ese es el mensaje que le puedo dar a la juventud.