EL SISTEMA PRESUPUESTARIO DE FINANCIAMIENTO
Se creó un Fondo Centralizado, cada vez que nosotros nacionalizábamos una fábrica o bien por problemas de la política contrarrevolucionaria o bien porque el dueño se iba, llegábamos allí, hacíamos un inventario y lo que teníamos en la cuenta bancaria de inmediato lo traspasábamos al Fondo Centralizado. No podíamos tocar ese dinero por lo que teníamos que hacer un presupuesto- programa y trabajábamos con cuatro cuentas, una cuenta de ingresos, una cuenta de salario, el salario es muy importante porque es la salida de dinero que después va a presionar en el consumo, en el caso nuestro cuando ya los propietarios se estaban marchando, la presión principal sobre el mercado era el salario de la gente y había que mantener un equilibrio, una tercera cuenta que era la cuenta de inversiones y una cuarta que era otros gastos.
Yo tenía que hacer un presupuesto, el Ministerio de Hacienda me daba una asignación presupuestaria trimestral, cuando yo veía que se me iba a acabar el dinero antes de tiempo yo tenía que ir al Ministerio y fundamentar para que me anticiparan esa asignación. No era un crédito al que podíamos acudir, sino una posibilidad de que tu puedes gastar hasta allí y si por alguna eventualidad tenías que pedir más entonces tienes que fundamentar.
Con ese sistema teníamos un control de los recursos increíble, el banco jugaba un papel muy importante, el Estado podía tener dinero y esas asignaciones salían del Fondo Centralizado.
Hay un momento en que Suárez Gayol me llama por la mañana y me dice: “Tengo una reunión con el Che hoy a las dos y quiero que me acompañes”. Le dije: “Bien, almorzamos en La Bodeguita del Medio y salimos para allá”, me respondió “No es a las dos de la tarde, sino de la madrugada”.
En la madrugada, cuando entramos en su despacho, el Che estaba de pié, leyendo un informe grueso, recostado en el filo de la gaveta superior de un archivo que estaba abierta. Gayol le preguntó, en broma, que si estaba haciendo ejercicio yoga, le respondió: “es que tengo que discutir este informe mañana temprano y, si me siento en el butacón, tengo temor de quedarme dormido”.
Los dos nos quedamos impresionados, con la voluntad de ese hombre extraordinario, que en todo era un ejemplo y modelo de conducta.
Entonces, cuando nos sentamos, el Che tenía el estado financiero de la harina y en la parte de cuentas por cobrar tenía cuatro columnas, una columna era cuentas a cobrar al Sector Estatal, cuantas a cobrar al Sector Cooperativo y cuentas a cobrar al Sector Privado. Los analistas le habían demostrado al Che que en los últimos meses las cuentas por cobrar del Sector Privado en la harina se había incrementado y me dice: “¿quién los ha autorizado a ustedes financiar al Sector Privado? porque en la medida que usted va incrementando las cuentas por cobrar del Sector Privado quiere decir que usted esta transfiriendo recursos del Sector Estatal al Sector Privado”. Ahí nos dio una clase, cabe aquí aquel cuento de que en un choque entre un huevo y una piedra, da lo mismo que el huevo le caiga arriba a la piedra o la piedra arriba del huevo, siempre se jode el huevo.
Bajo ese sistema nosotros entregábamos el estado financiero consolidado de 500 fábricas con 10-15 mil trabajadores, diez días después de terminar el mes. Eso aquí ya no lo tenemos nosotros, la contabilidad al día.
CIRCULAR 50
Otro mecanismo de control muy importante que estableció el Che era el llamado Circular 50, que consistía en que anualmente cada empresa tenía que preparar un informe completo de todas sus actividades. El Che iba con el Consejo de Dirección del Ministerio y se reunía con el Consejo de Dirección de cada Empresa y hacía un peine todo el día, daba indicaciones, sugerencias. Uno sentía que había un sistema de control y había realmente una disciplina que se fue creando con el trabajo. El Che también utilizó en el Ministerio una cosa muy interesante y es que mensualmente se fijaban las seis o siete tareas principales: disciplina financiera, inventarios, etc., con lo cual uno focalizaba su atención porque esas actividades después se iban a chequear.
Fue muy importante la atención el Che a los ingenieros, contadores, economistas, de alta calificación. Él le mandó a todos los Directores de Empresas que le hicieran una lista de quiénes eran los ingenieros y los especialistas más importantes y se reunía personalmente con cada uno de ellos. En el caso nuestro había un contador público brillante de la fábrica de chocolate, la única fábrica que teníamos nosotros con equipos IBM y él estaba en la lista de los cuadros principales que el Che quería entrevistar pero él eludía esa entrevista. Hay un momento en que Suárez Gayol me dice: “óyeme Alexis, Quesada no quiere verse con el Che y ya varias veces lo he invitado, mira a ver si tu puedes influir en él para que vaya a ver al Che”. En la primera oportunidad voy a verlo y me dice: “Yo sé que el Comandante Guevara quiere reunirse conmigo pero yo no voy a reunirme con él, lo que pasa es que yo estoy muy comprometido con mi familia en irme del país y tengo temor de que si me reúno con el Che me convenza de que me quede, si me convence ¿cómo yo me voy a presentar a mi mujer?”. No se reunió.
El Che respetó el deseo de Quesada y no insistió más en el encuentro. Gayol le propuso al Che que éste hiciera todo el sistema contable, financiero y organizativo de una nueva empresa distribuidora y que, al concluirlo, pudiera marcharse del país. El Che aprobó esto, el trabajo se terminó en unos meses, Quesada capacitó al personal y se marchó con su familia.
RECONOCIMIENTO Y SANCIÓN
Otra anécdota con el Che, fue cuando se inauguró una fábrica productora de galletas. Al triunfar la Revolución, los equipos estaban en cajas y, la construcción civil, en sus cimientos. Hacía falta hacer muchas cosas para ponerla a funcionar y Suárez Gayol realizó un trabajo extraordinario para lograr concluirla. Para esto, tuvimos que hacer algunos gastos, en la compra de materiales, transporte, etc. Los fondos se tomaban de una cuenta bancaria en la que se depositaba el dinero de las pequeñas empresas que se iban incorporando a la ECH [Empresa Consolidada de la Harina]. Esto no podía hacerse, en esos momentos yo era Jefe de Contabilidad de la ECH y me preocupaba por garantizar que todo estuviera documentado y registrado. No podía haber alguna duda sobre la legitimidad de estos gastos.
Concluyó la construcción y puesta en marcha de la fábrica, que fue inaugurada por el Che, con un discurso muy bello y emotivo, donde destacó la importancia de la fábrica, el esfuerzo realizado para concluirla. Al terminar, se acercó a Gayol y le dice: te felicito porque realmente has creado una obra importante pero tienes una sanción de una semana sin sueldo por haber incumplido la disciplina financiera. El Che decía que la gente puede meter la pata pero no puede meter la mano.