Prof. Zardoya: Sí, muchas gracias. Bueno, Gramsci, sin duda, es uno de los grandes titanes del pensamiento del siglo XX, y concretamente del pensamiento creador marxista del siglo XX. Un hombre cuya vida y cuya obra constituyen todo un paradigma del intelectual revolucionario, de lo que él mismo llamaba intelectual orgánico , es decir, no aquellos intelectuales que se distancian de las batallas sociales y de las clases sociales oprimidas, sino un intelectual que es capaz de vibrar y expresar los sentimientos, los intereses, las proyecciones, los conceptos básicos de su clase.
En un doble sentido es un paradigma: en primer lugar, es un paradigma humano, un hombre que estuvo preso más de una década, preso en las cárceles de mussolini. Un hombre enfermo desde niño, y es realmente impresionante adentrarse en todo el epistolario que Gramsci escribió, realmente es emocionante ver eso, la naturaleza tan delicada, tan fina, tan capaz, tan sensible. Un hombre en el cual la palabra y la acción, la palabra, la acción y el pensamiento formaban un todo único. Un hombre al cual incluso mussolini le ofreció la libertad, a cambio de renunciar a sus ideas, y en particular, a cambio de renunciar a una de las variantes de la lucha, que era la lucha revolucionaria armada y nunca desistió.
Por otra parte, está el gran pensador, un hombre que incluso antes de ser encarcelado, había desarrollado toda una labor periodística y de propaganda de las ideas revolucionarias de la época, encomiable. Pero que durante su período carcelario, escribió decenas de miles de páginas, que fueron agrupadas luego con el título de Cuadernos de la Cárcel , en las cuales hay una verdadera fuente de inspiración para cualquier búsqueda teórica en nuestra época.
LA SUBJETIVIDAD
Justamente el centro de su acción, tú lo apuntabas ahí, es La Subjetividad , el centro de su atención como pensador, la subjetividad, el plano de la subjetividad humana. El plano del tipo de ser humano que crea una sociedad y el tipo de sociedad que crean unos u otros seres humanos: su cultura, su sistema de valores, su conciencia, su pensamiento. En ese sentido, la subjetividad no se presenta como a veces han querido indicarle al marxismo, como una especie de epifenómeno o fenómeno secundario derivado de procesos materiales entendidos de forma, por lo general, dogmática. Sino que la subjetividad, se convierte en la más poderosa de las fuerzas. Yo recuerdo una idea de Marx, enarbolada a mediados del siglo XIX, cuando Marx decía que: “las ideas cuando logran apoderarse de las masas, se convierten en fuerzas materiales” , y en eso es que centra su atención Gramsci: en la potencialidad de las ideas, en la potencialidad de la cultura, en la comprensión del ser humano como un ser íntegro, enraizado en un sistema de relaciones materiales, pero productor de sus propias ideas, de sus propias representaciones, de un mundo de figuras ideales que se convierten en móviles de la actividad práctica de los seres humanos.
Lo subjetivo es la más poderosa de las fuerzas objetivas , no es sólo una fuerza objetiva, sino que es la más poderosa de las fuerzas objetivas. Y de ella depende una Revolución. Una Revolución se gana o se pierde en la esfera de las ideas, en la esfera de la subjetividad. Y una sociedad, los éxitos de una sociedad, no se miden por el número de automóviles que andan por sus calles envenenando la atmósfera, o el número de tarecos, aparatos y cachivaches materiales, sino por el tipo de ser humano que esa sociedad logra crear, por el tipo de hombre y de mujer que genera esa sociedad, por el tipo de subjetividad humana.
Gramsci es un maestro en todo ese análisis, hace un análisis brillante de los efectos de la división capitalista del trabajo para el trabajador, que se tiende a convertir en un cretino profesional , en un hombre parcial .
Hace análisis brillantes acerca del papel de la cultura en las diferentes épocas históricas, acerca del papel de los intelectuales. Y realmente es una fuente múltiple de inspiración, siempre lo recordaremos.
Yo me he emocionado cuando he escuchado al Comandante Chávez citar a Gramsci, aquella célebre frase, aquella célebre idea de Gramsci acerca de las crisis, cuando Gramsci decía que: “una crisis es engendrada o es aquella situación en que lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer” , y Gramsci decía: en ese interregno, entre lo viejo que muere y no acaba de morir, lo nuevo que nace y no acaba de nacer, pueden ocurrir los fenómenos tan morbosos. De modo que me resultó muy interesante saber que también el Comandante leía a Gramsci.
Bueno, por último, agradecerles de corazón esta posibilidad. Al pueblo venezolano, qué decirle al pueblo venezolano, yo me siento venezolano, Venezuela es la Cuna de América, como decía José Martí: “déme Venezuela en qué servirla tiene en nosotros a sus hijos” como decía también José Martí, o como decía el Comandante Fidel: “Venezuela es el país ideal, con las condiciones naturales ideales, con las condiciones materiales, las tradiciones históricas” . Diríamos: la subjetividad, utilizando el término que tú mismo utilizaste, y el proceso político ideal, incluido su liderazgo, para encabezar las luchas de América Latina por su definitiva independencia.
Para los cubanos, para los revolucionarios cubanos, para los intelectuales revolucionarios cubanos, para los profesores cubanos, apreciar lo que está ocurriendo en Venezuela, ha sido lo más grande que nos ha ocurrido en nuestra vida. Después del impacto del derrumbe de la Unión Soviética y del antiguo Campo Socialista, o llamado Campo Socialista, en que parecía que todo se desmoronaba, en que se perdió tanto y tanto, ver el renacer de todos estos movimientos en América Latina, y en particular, el Proceso Bolivariano en su faz, ha sido realmente lo más esperanzador y lo más reverdecedor para nuestros sueños, que nos a podido ocurrir.
Hemos seguido atentamente, cada uno de los movimientos del proceso revolucionario, hemos vibrado con cada una de las victorias del pueblo venezolano, nos hemos angustiado y hemos llorado, con todas las angustias de los golpes fascistas petroleros y de todo tipo, y hemos hecho lo que ha estado a nuestro alcance, a nuestro humilde alcance, por poner lo poquitico que tenemos, nuestro humilde conocimiento al saber.
Por eso, lo único que pedimos es que nos admitan agradecer, que nos admitan expresarles nuestros agradecimientos, que nos admitan expresarles nuestros agradecimientos por ser ustedes como son, por dejarse querer, por estar dando ese ejemplo de hidalguía y de dignidad. Por hacer que incluso, cuando nosotros colaboramos, nos hacen ustedes sentir útiles, que es lo más grande que puede sentir un ser humano, sentir que lo poquito que él sabe, lo poquito que él hace sirve para algo. Un abrazo a toda la juventud venezolana y a todos los combatientes bolivarianos, se les quiere, se les estima, se les aprecia, se les admira. Y aquí estamos los cubanos listos, a continuar en esta senda de creación cultural que es una Revolución, de creación intelectual, de transformación de la subjetividad humana y de creación de un hombre nuevo y de una mujer nueva que es una Revolución, muchísimas gracias.