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Por estos días mucho se habla de la pequeña burguesía, es necesario para la Revolución discutir el punto, aclarándolo desde la ideología más que desde la existencia, es decir, refiriéndonos a la ideología de la pequeña burguesía y no a la pequeña burguesía como clase. De la correcta caracterización que hagamos dependerá el éxito en superar el escollo histórico que ya alertaban los clásicos: si no existiera la pequeña burguesía ya la Revolución se habría hecho en todo el mundo.

Para la caracterización vamos a utilizar ejemplos prácticos que reflejan la intención perenne de esta ideología: escudarse en una retórica pseudorevolucionaria, y desde allí torpedear, con disimulo, las posiciones fundamentales de la lucha revolucionaria.

Primer ejemplo: Esta ideología siempre prepara desde varios flancos el ataque sistemático a la Propiedad Social de los Medios de Producción, es así que cuando se habla de la necesidad del Estado Revolucionario, salta y profiere toda clase de apelativos endosables al Estado burgués, equiparándolo con el Estado Revolucionario, en otras palabras, este último, llamado a ser garante de los intereses de los desposeídos, administrador de las actividades sociales, es reducido al Estado heredado de la cuarta república. Desde este flanco la ideología de la pequeña burguesía intenta lograr el rechazo de los desposeídos a su principal arma: el Estado Revolucionario, el dirigido por Chávez, el administrador de la Propiedad Social, el único que permite la Planificación Central que en palabras del Che debe calificarse como la primera posibilidad humana de regir las fuerzas económicas”.

Antes de mencionar el segundo ejemplo, queda claro en el anterior, que la discusión adulterada del Estado Revolucionario propuesta por la ideología de la pequeña burguesía lleva en su seno el ataque a la Propiedad Social y al Comandante Chávez.

Segundo Ejemplo: la ideología en cuestión no reconoce la importancia del líder en una Revolución, que es más una necesidad que proviene, como bien dice Antonio Aponte:

“…de la dinámica de la dominación que fragmenta y se ejerce, a todos los niveles, encarnada en una figura individual. Los líderes surgen de las entrañas del pueblo, por múltiples causas y circunstancias: su arrojo a la hora de las decisiones es una de ellas, el pueblo lo percibe, otra, la transparencia en su accionar, otra, su sintonía con el alma del pueblo.

Estos líderes establecen conexión amorosa con el pueblo, se transforman en pueblo, y así se establecen las condiciones para impulsar grandes tareas de cambio, para hacer la Revolución.”

Para la ideología pequeño burguesa, que como el mago del sombrero todo lo esconde, las apreciaciones sobre el liderazgo de Chávez ocultan su inconformidad con las socializaciones que expanden la zona de Propiedad Social, base sobre la cual descansará y se irradiará la Conciencia del Deber Social, el tránsito de la conciencia de náufrago propia de la fragmentación impulsada por capitalistas y pequeños burgueses, a la conciencia del ser social, la conciencia que nos hará libres de la compulsión capitalista y del temor pequeño burgués que nos dice, atacando nuevamente al Estado Revolucionario, que el Socialismo se caracteriza por la abolición del individuo en aras del Estado.

Tercer ejemplo: Hablemos ahora de la posición de esta ideología cuando de hablar de las formas de propiedad sobre los medios de producción se trata.

Como vimos desde el comienzo, la base del modus operandi pequeño burgués radica en la utilización de un argumento “creíble” para sobre ese argumento soportar el ataque a los pilares del Socialismo. En el caso de la Propiedad Social, que más que un asunto económico es un asunto ideológico y de conciencia, esta ideología se vale de la participación de los trabajadores para cubrir su intención: apartar a la Clase Obrera de su ideología. Expliquemos cómo lo hacen.

El planteamiento de la Propiedad Social de los Medios de Producción forma parte de un complejo, no podemos hablar de Propiedad Social sin hablar de la Conciencia del Deber Social, del Estado Revolucionario y, menos aún, de la Planificación Central, todos son elementos que se influyen mutuamente y son a la vez parte de un sistema, del Socialismo. De allí que los planteamientos de cogestión, autogestión, propiedad social auto-administrada por los trabajadores, control obrero, constituyen una celada que busca desviar el papel histórico de la Clase Obrera.

Escribe uno de ellos:

"El quiebre de estas visiones [se refiere al reformismo que el mismo representa conciente o no, y a los que defendemos la Propiedad Social y que esta ideología tilda de estalinistas] pasa por el control obrero y la autogestión directa del polo asalariado de los medios de producción y cambio: por la propiedad social auto-administrada de los trabajadores y trabajadoras, construyendo un plan social, escúchese bien, plan social (no plan burocrático de una nueva casta política), lo que supone, democracia socialista; es decir, participación y protagonismo directo de los trabajadores organizados en la formulación, ejecución, seguimiento, control y evaluación del plan socialista."

En la cita anterior se utiliza intencionalmente la participación de los trabajadores en la construcción de un "plan social" para negar el papel del Estado en la elaboración de este plan, para con astucia retórica intentar alimentar el extravío. Desenrollemos la madeja:

Primera manipulación: Plantear el antagonismo entre el Gobierno de Chávez y los trabajadores. Recurramos una vez más al Che Guevara para develar a profundidad la manipulación de planteada por esta ideología:

En carta que el Che envía a Fidel en abril de 1965, antes de su partida al Congo dice:

"Lo cierto es que hoy no existe una plena identificación al trabajo y creo que parte de las críticas que se nos hacen son razonables, aunque el contenido ideológico de esa crítica no lo es. Es decir, se nos critica que los trabajadores no participan en la confección de los planes, en la administración de las unidades estatales, etc., lo que es cierto, pero de allí concluyen que esto se debe a que no están interesados materialmente en ellas, están al margen de la producción. El remedio que se busca para esto es que los obreros dirijan las fábricas y sean responsables de ellas monetariamente, que tengan sus estímulos y desestímulos de acuerdo con la gestión. Creo que aquí está el quid de la cuestión; para nosotros es un error pretender que los obreros dirijan las unidades; algún obrero tiene que dirigir la unidad, uno entre todos como representante de los demás, si se quiere, pero representante de todos en cuanto a la función que se le asigna, a la responsabilidad o el honor que se le confiere, no como representante de la unidad ante la gran unidad de Estado, en forma antagónica. En una planificación centralizada, correcta, es muy importante la utilización racional de cada uno de los distintos elementos de la producción y no puede depender de una asamblea de obreros o del criterio de un obrero, la producción que se vaya a hacer. Evidentemente, cuanto menos conocimiento exista en el aparato central y en todos los niveles intermedios, la acción de los obreros desde el punto de vista práctico es más útil.

Eso es real, pero también nuestra práctica nos ha enseñado dos cosas para nosotros axiomáticas; un cuadro técnico bien situado puede hacer muchísimo más que todos los obreros de una fábrica y un cuadro de dirección colocado en una fábrica puede cambiar totalmente las características de ellas, ya sea en uno y otro sentido. Los ejemplos son innumerables y, además, los conocemos en toda la economía no sólo en este Ministerio. Otra vez se vuelve a plantear el problema. ¿Por qué un cuadro de dirección puede cambiar todo? ¿Por qué hace trabajar técnicamente, es decir, administrativamente mejor a todo el conjunto de sus empleados, o por qué da participación a todos los empleados de manera que estos se sientan con una nueva tónica, con un nuevo entusiasmo de trabajo o por una conjunción de estas dos cosas? Nosotros no hemos hallado respuesta todavía y creo que hay que estudiar un poco más esto. La respuesta tiene que estar íntimamente relacionada con la economía política de este período y el tratamiento que se les dé a estas cuestiones debe ser integral y coherente con la economía política..."

De lo dicho por el Che se desprende que el contenido ideológico de la propuesta de la timorata pequeña burguesía está escondido detrás de su planteamiento de participación democrática de los trabajadores, el Che claramente habla de la participación de los trabajadores pero sin hipotecar la necesidad de la Planificación Central, que solo es posible a partir de la Propiedad Social administrada por el Estado.

Segunda Manipulación: La propiedad social auto-administrada de los trabajadores no existe. Este es un extravío que busca negar nuevamente el papel del Estado Revolucionario en una Revolución, y además, negar el papel histórico de la Clase Obrera de liberarse liberando a la sociedad. La Propiedad Social solo es posible administrada por el Estado, cualquier grupo que administre medios de producción, distinto al Estado, tendrá necesariamente intereses antagónicos con lo intereses sociales, es decir, sólo el Estado Revolucionario, garante de los intereses de los desposeídos puede administrar con arreglo a los intereses de los desposeídos.

Tercera Manipulación: Se esconde el rol que juega la Conciencia que se desprende de la existencia que estimulemos.

Pudiéramos seguir enunciando las manipulaciones y los extravíos que encierran los planteamientos de la otrora campante pequeña burguesía pero consideramos que hasta aquí recogemos lo esencial de su propuesta, que es, dicho sea de paso, el germen de la privatización de PDVSA, ese es el próximo paso.

Podemos concluir diciendo que la Revolución Bolivariana y su Clase Obrera viven un momento estelar, donde el avance hacia el Socialismo dependerá de la definición ideológica que se tome.

Estamos ante el inicio del desplazamiento de la ideología pequeño burguesa, la Clase Obrera tiene la palabra, que hable su ideología.