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El lunes 11 de enero, un día antes del terremoto sufrido por el pueblo de Haití, en el diario El Universal aparece una entrevista en la página 1-4 realizada por Elvia Gómez al principal dirigente de Primero Justicia, Julio Borges. Es relevante para el pueblo humilde de Venezuela, para los revolucionarios, entender el talante moral, la espiritualidad que guía la propuesta que la oposición esgrime ante el país por boca de uno de sus voceros, es la propuesta del egoísmo hecha política.

En la entrevista se despliega el egoísmo, la mezquindad propia de los dominantes hacia los pueblos humildes de los países hermanos del continente, este dato nos señala lo que Borges esconde, su profundo desprecio por el pueblo venezolano, porque nadie que es mezquino con un necesitado de cualquier país será solidario con un necesitado venezolano. Y he ahí una de las herramientas de Borges, mostrar los hechos aislados y sin relación en cuanto a sus causas.

La Revolución Bolivariana sigue los principios de amor que emanan desde Cristo, desde Bolívar hasta nuestros días, por eso el Comandante Chávez ha propiciado el amor al prójimo hecho Internacionalismo Bolivariano, porque es El Libertador prueba viva de la solidaridad de Venezuela con los pueblos de este continente y más allá, el Ejército Libertador, los hijos de esta Patria, somos fundadores de Bolivia, precursores de la Libertad de lo que hoy conocemos como Colombia, Panamá, Perú y Ecuador; que existan hoy estos países aislados y no formando parte del sueño de unidad de Simón Bolívar demuestra que desde la Independencia los julios borges han existido también. En aquella época se oponían a que el Ejército Libertador llevara la emancipación a otros pueblos, hoy intentan escamotear nuestra vocación internacionalista, manipularnos, diciendo: “…El Gobierno quiere encuadrar esos regalos en un mensaje humanitario, pero ningún padre de familia llegaría a ser tan loco como para regalarle la comida a sus vecinos mientras sus propios hijos se mueren de hambre.”

Ignora mister Borges, o intenta que ignoremos, el absoluto desprendimiento que impulsaba los corazones y mentes de los patriotas que formaban parte del Ejército de Simón Bolívar, corazones y mentes que palpitaban y sabían que una causa justa se defiende al precio de cualquier sacrificio, y que ese sacrificio es justamente el camino a la felicidad del pueblo, pero dejemos que sea un patriota del Ejército Libertador, José Félix Ribas, el vencedor de los tiranos en La Victoria, quien conteste la blasfemia:

“Soldados: Lo que tanto hemos deseado va a realizarse hoy: he ahí a Boves. Cinco veces mayor es el ejército que trae a combatirnos; pero aún me parece escaso para disputarnos la victoria. Defendéis del furor de los tiranos la vida de vuestros hijos, el honor de vuestras esposas, el suelo de la patria; mostradles vuestra omnipotencia. En esta jornada que ha de ser memorable, ni aun podemos optar entre vencer o morir: necesario es vencer.”

Este es el espíritu venezolano, el que mister Borges, oficial activo del imperialismo en Venezuela, intenta que desconozcamos y traicionemos.

EL ESTÍMULO DEL EGOÍSMO CONTRA LA CONEXIÓN AMOROSA

Julio Borges y la contrarrevolución saben que la principal fortaleza de la Revolución es la conexión amorosa que existe entre Chávez y nosotros, su pueblo, saben que Chávez encarna la esperanza, los anhelos y la confianza de un pueblo entero de hacerse dueño de su destino y señalar junto a los pueblos hermanos del continente y el mundo el camino a la salvación de la especie: el Socialismo. Por eso atacan esa conexión, saben que Chávez es genuino representante de los intereses del pueblo y jamás lo ha traicionado.

A Borges sí lo traicionó su condición de clase, el fascismo que lo habita, su condición de oficial yanqui, por eso al intentar lesionar la conexión Chávez-Pueblo se deslinda de los pobres y dice: “Nosotros tenemos que poderle hacer entender a los pobres de Venezuela que Hugo Chávez los traicionó, que prefiere a Evo (Morales), a (Daniel) Ortega, a Fidel (Castro). Decirles: Prefirió a otro antes que a ti.”

Cuando Borges dice “nosotros tenemos que poderle hacer entender a los pobres de Venezuela…” se refiere a ellos, es decir, a los oligarcas que necesitan que los humildes entreguen a Chávez y con él a su esperanza. Queda claro el trabajo desarrollado por este vocero de la oligarquía: primero, estimula el egoísmo en el pueblo para que abandone la solidaridad con sus hermanos del continente y el mundo. Segundo, a partir de ese egoísmo espera acabar con la conexión Chávez-Pueblo.

EL DESPRECIO AL PUEBLO DE HAITÍ

Es dramático lo sucedido en Haití, tanto por la magnitud de la tragedia como por la realidad que vive Haití hace mucho tiempo y que una vez más ha quedado al descubierto, o como dice Fidel: “La tragedia conmueve de buena fe a gran número de personas, en especial las de carácter natural. Pero tal vez muy pocos se detienen a pensar por qué Haití es un país tan pobre. ¿Por qué su población depende casi en un 50 por ciento de las remesas familiares que se reciben del exterior? ¿Por qué no analizar también las realidades que conducen a la situación actual de Haití y sus enormes sufrimientos?”

Estas realidades que conducen a la situación actual de Haití y sus enormes sufrimientos, son las mismas que Julio Borges desconoce con la más cruel mezquindad cuando se refiere a la cooperación de Venezuela con este hermano país como “los regalos de Chávez”, al principio de este artículo señalamos que la entrevista a mister Borges fue publicada un día antes del terremoto en Haití, no obstante, cabe preguntarse ¿tenía que ocurrirle al hermano pueblo de Haití esta catástrofe para que los venezolanos expresáramos solidaridad? ¿o la solidaridad es compartir la suerte del otro y construir un destino común?

Haití, el pueblo de Petión, no escatimó esfuerzo alguno para acompañar al Libertador Simón Bolívar en la lucha contra el sistema esclavista imperante por aquellos días, nosotros, dignos herederos de aquella gesta no podemos permitir que el egoísmo de Borges y su contrarrevolución impidan que una vez más el amor encuentre el camino para expresarse.

El pueblo desposeído de Venezuela tiene el deber de acompañar lealmente los esfuerzos de Chávez, que son hoy los esfuerzos de lo mejor de la humanidad que busca la senda de su salvación. Debemos combatir el egoísmo en todas sus manifestaciones y tomar en cuenta las advertencias del Che Guevara en su Mensaje a la Tricontinental, cuando refiriéndose a la lucha que por aquel entonces libraba el Viet Nam de Ho Chi Minh, nos decía:

“Hay una penosa realidad: Viet Nam, esa nación que representa las aspiraciones, las esperanzas de victoria de todo un mundo preterido, está trágicamente solo. Ese pueblo debe soportar los embates de la técnica norteamericana, casi a mansalva en el sur, con algunas posibilidades de defensa en el norte, pero siempre solo.

La solidaridad del mundo progresista para con el pueblo de Viet Nam semeja a la amarga ironía que significa para los gladiadores del circo romano el estímulo de la plebe. No se trata de desear éxitos al agredido, sino de correr su misma suerte; acompañarlo a la muerte o a la victoria”.