
SALUDOS A DEBATE SOCIALISTA EN SU TERCER ANIVERSARIO
Conocí a los compañeros y amigos de DEBATE SOCIALISTA hace varios años. Llegaron a Buenos Aires dos muchachos. En ese tiempo nosotros participábamos en la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo. Estos muchachos no venían a hacer compras por lo barato que resultan los comercios argentinos para los turistas de Venezuela. ¡Querían conversar sobre el Che Guevara! Buena señal. Estaban obsesionados con el Che y con la revolución socialista. Llegaron con la referencia de un amigo cubano, compañero personal del Che.
Querían armar un seminario sobre el sistema presupuestario de financiamiento (el modelo de gestión propiciado por el Che Guevara) para dirigentes del petróleo. En primera instancia escuchamos la propuesta pero nos negamos a ir a Venezuela. “¿Qué sé yo del petróleo? Es una locura. Mejor no voy…”, pensé en aquel momento. Pero tiempo después este amigo cubano que teníamos en común nos convenció. Valió la pena. Allí pudimos conocer más en detalle los debates, los desafíos, las dificultades y al mismo tiempo todo el potencial que tenía y sigue teniendo el proceso de la revolución bolivariana.
Así nos fuimos vinculando al periódico DEBATE SOCIALISTA, comenzamos a enviar periódicamente nuestras colaboraciones y empezamos a aprender mucho leyéndolo. En medio de la confusión, el torbellino y la tormenta que todo proceso revolucionario desata (así fue la revolución bolchevique en sus inicios, al igual que la cubana y la sandinista), cuando lo viejo ya no sirve pero sigue dando vueltas con sus planteos vetustos y mientras lo nuevo asoma pero todavía no logra volverse completamente hegemónico, DEBATE SOCIALISTA está ahí. Marcando un camino posible. No sólo coyuntural sino a largo plazo. No limitado a rencillas o enemistades personales (que toda revolución siempre provoca y más en tierras latinoamericanas), sino mirando desde un gran angular, de acá a varios años, con una perspectiva estratégica.
Como anécdotas vinculadas a estos años de DEBATE SOCIALISTA quisiera recordar dos pequeños episodios, bastante jocosos por cierto.
En una ocasión, un amigo de una editorial de Caracas que me había publicado un par de libros y me estaba invitando informalmente a que participara de una discusión política interna entre camaradas, me pregunta, hablando bajito, con la mano en el hombro y con confianza, “entre panas” como dirían los amigos de Venezuela… “Dime Néstor, ¿tú eres Aponte, no es cierto?”, frente a lo cual no pude retener una carcajada.
En otra oportunidad, en la Feria del libro de Caracas, al terminar de presentar un texto, cuando todo el mundo ya se estaba dispersando, se acerca un señor, muy acalorado y enojado, “arrechísimo” como se diría en Venezuela y me increpa, llamándome “enemigo de la revolución y del presidente Chávez”. Yo no entendía nada. “¿Y a este loco qué bicho lo picó?, pensé…”. Cuando se calmó, respiró un poquito y logró articular unas palabras, comencé a entender. Resulta que este hombre estaba muy enojado con los planteos de DEBATE SOCIALISTA sobre el sistema presupuestario de financiamiento ya que él defendía el camino de las cooperativas y la cogestión obrera. Evidentemente leía siempre DEBATE SOCIALISTA (entendiendo o no sus propuestas) y no le resultaba indiferente su línea política. Como leía nuestros materiales en este periódico, me consideraba su “enemigo”… o al menos, amigo de sus “enemigos”.
Dos pequeñas anécdotas, dos pinceladas microscópicas pero que marcan significativamente el perfil de DEBATE SOCIALISTA. Un periódico que no pasa desapercibido, que genera polémica, que hace pensar y reflexionar políticamente (se compartan o no sus planteos), que no se escribe ni se publica para ganar un sueldo burocrático o llenar algunas páginas de papel con letra muerta que no le interesa a nadie. Un periódico que es completamente fiel a la revolución y al liderazgo estratégico del presidente Hugo Chávez sin ser obsecuente.
En Argentina hay un refrán popular que dice “los verdaderos amigos, los auténticos amigos, critican de frente y te defienden por la espalda”. Creo que ese rol ha sido precisamente el de DEBATE SOCIALISTA frente al presidente Chávez y al proceso de transformaciones con orientación socialista que vive hoy Venezuela bolivariana.
Toda revolución social radical que pretenda marchar al socialismo generará enojos, enfrentamientos, disputas. No se puede construir el socialismo quedando bien con todo el mundo, como si estuviéramos en un cóctel diplomático, donde se regalan sonrisas falsas y abrazos fingidos. Ya lo dijo Rosa Luxemburg, al socialismo —único antídoto frente a la barbarie capitalista— sólo se llegará mediante toda una serie de enfrentamientos. Lo importante es saber distinguir los compañeros y amigos de los enemigos y los falsos amigos. La gran tarea de DEBATE SOCIALISTA ha sido y seguirá siendo marcar un rumbo estratégico en el terreno ideológico (además de difundir pedagógicamente y para todo el mundo elementos de la cultura socialista latinoamericana y mundial).
Para eso sirve, como una brújula para no perdernos en la confusión y en la marea revuelta. Frente al capitalismo, frente al mercado, frente a la parálisis burocrática y a la inercia política, DEBATE SOCIALISTA nos seguirá invitando a romper los límites, a faltarle el respeto a lo establecido, a ir más allá de lo posible, incluso de la legalidad burguesa tan fetichizada.
Ojalá algún día, cuando la Venezuela de Simón Bolívar y Hugo Chávez sea socialista y la burguesía venezolana sea tan solo un triste recuerdo del pasado rentístico, consumista, banal y dependiente de los yanquis, alguien escriba la historia de las primeras publicaciones que marcaron el camino estratégico. DEBATE SOCIALISTA ocupará sin duda un lugar central entre ellas.
Néstor Kohan
Boedo, Buenos Aires, 6 de abril de 2011