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Ayer en Chile, hoy en Venezuela

TERRORISMO DE “IZQUIERDA”

  MANUEL CABIESES DONOSO

Director de la Revista Chilena Punto Final

(Especial para Debate Socialista)

 

La revolución pacífica de los años 70 en Chile, conoció también -como hoy sucede en otros países de América Latina- la actividad afiebrada y provocadora del terrorismo de “izquierda”. Actuando en paralelo con el terrorismo fascista, con el aparente propósito de devolver sus golpes, hacer justicia y acelerar el proceso de cambios, grupos de ultra “izquierda” lanzaron en Chile una táctica de acciones directas que agudizaron la tensión política y desgastaron al gobierno del presidente Allende, contribuyendo en definitiva a su colapso.

Esos grupos, pequeños pero decididos y audaces, invocaban una ideología de izquierda y aunque calificaban de “reformista” al gobierno de Allende su desatinado accionar fue imputado por la propaganda derechista al propio gobierno de la Unidad Popular , haciendo más confusa la situación y alentando tendencias represivas hacia la izquierda revolucionaria.

EL ASESINATO DE PEREZ ZUJOVIC

El terrorismo de “izquierda” en Chile alcanzó su nivel más alto el 8 de junio de 1971 con el asesinato del ex ministro del Interior, Edmundo Pérez Zujovic, prominente figura de la Democracia Cristiana.

El atentado lo cometió un grupo de ultra izquierda, la Vanguardia Organizada del Pueblo (VOP), que surgió en las postrimerías del gobierno demócrata cristiano del presidente Eduardo Frei Montalva.

Pérez Zujovic (padre del actual ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma), era un acaudalado empresario de la construcción del norte de Chile y a la vez dirigente del partido Demócrata Cristiano. Durante el gobierno del presidente Frei Montalva desempeñó diversas carteras ministeriales y el 9 de marzo de 19 69 era ministro del Interior cuando 200 carabineros (la policía militarizada chilena) desalojó a balazos a noventa familias sin casa que cuatro días antes habían ocupado los terrenos baldíos de Pampa Irigoin en Puerto Montt, una ciudad del sur. El ministro Pérez Zujovic ordenó el desalojo por la fuerza de esos pobladores, lo que tuvo un final trágico: diez pobladores perdieron la vida. El gobierno de Frei Montalva cargaba con otras masacres obreras: en la mina de cobre El Salvador y en las calles de Santiago.

PREGUNTAS POR PUERTO MONTT

La responsabilidad política de Pérez Zujovic fue denunciada por la izquierda chilena y por el entonces candidato presidencial, el senador socialista Salvador Allende. El gobierno, por su parte, acusó al Partido Socialista de haber promovido la ocupación de los terrenos de Pampa Irigoin y procesó y encarceló al diputado de ese partido, Luis Espinoza (fusilado después del golpe militar de 1973).

El cantautor Víctor Jara popularizó la canción “Preguntas por Puerto Montt” que dice:

“Usted debe responder, señor Pérez Zujovic, porqué al pueblo indefenso contestaron con fusil”.

Dos años después de la masacre, el 8 de junio de 1971 , el ex ministro Pérez Zujovic fue ametrallado en su automóvil cuando circulaba por una calle de Santiago acompañado por una hija. El ex ministro recibió doce balazos.

Los responsables del atentado eran miembros de la VOP. Hasta entonces ese grupo había llevado a cabo atentados dinamiteros y numerosos asaltos y robos, inclinándose cada vez más por una línea delincuencial. Era responsable del asesinato de cuatro carabineros y de un comerciante. En su récord se anotaban cerca de cuarenta robos y asaltos entre los que figuraban choferes de taxis, abastos, gasolineras, etc.

LA VOP

Entre los fundadores de la VOP figuraban los hermanos Ronald y Arturo Rivera Calderón; el primero pasó por las filas del Partido Comunista y del MIR, pero se marginó de esos partidos por considerarlos “reformistas”. En la nueva situación nacional -que había comenzado en noviembre de 1970 con el gobierno de Salvador Allende- la VOP no distinguió ningún cambio. En vez de suspender las “acciones directas”, las impulsó con más fuerza. Entre éstas decidió hacer justicia “en nombre del pueblo” por la masacre de Puerto Montt, ajusticiando al ex ministro Pérez Zujovic.

La revista Punto Final N° 133 ( 22 de junio de 1971 ), evaluó en esta forma las consecuencias del atentado:

“El crimen permitió avanzar en sus posiciones políticas a la derecha y debilitó aún más a los socios vacilantes de la Unidad Popular. Para la reacción interna y extranjera, que no descansa en sus planes agresivos, un grupo confundido y desesperado como la VOP , que había mezclado delincuentes con trabajadores, era el instrumento ideal para golpear a los sectores verdaderamente revolucionarios, a los que luchan por el socialismo”.

Agregaba PF: “En las afiebradas cabezas de los dirigentes de la VOP no cabía comprender el proceso que se vive en Chile. Para ellos, el gobierno de la Unidad Popular, comprometido a iniciar la construcción del socialismo, era un enemigo táctico al que había que quitar del medio. Los atentados terroristas, como el asesinato de Pérez Zujovic, sugeridos a ellos por elementos que veían la utilidad de un grupo arrojado pero totalmente desorientado, era el método para combatir a un gobierno al que se les convenció que era su enemigo táctico. El corolario de una cadena de atentados terroristas sería, lógicamente, un gobierno “gorila” represivo. Instalado el fascismo en el gobierno -calculaban los dirigentes de la VOP-, la lucha armada se generalizaría, poniendo la insurrección a la orden del día. Esta terminaría llevando finalmente al pueblo en armas al poder”.

MUEREN LOS JEFES DE LA VOP

El presidente Allende -que por el crimen de Pérez Zujovic vio cortados los puentes que intentaba construir con la Democracia Cristiana para conseguir gobernabilidad- dio órdenes a Investigaciones, la policía civil –cuyos jefes eran militantes socialistas y comunistas- para poner el máximo empeño en la captura de los cabecillas de la VOP.

Cuatro días después del crimen los hermanos Rivera Calderón y otros miembros del grupo fueron localizados en una casa de los extramuros de Santiago. Rodeados por un contingente de carabineros y soldados, decidieron enfrentarse con sus armas.

Ronald Rivera cayó muerto y su hermano Arturo se suicidó. Otros tres miembros de la VOP resultaron heridos. Setenta y dos horas después un prófugo, Heriberto Salazar, un ex carabinero, intentó una incursión suicida en el cuartel de Investigaciones, logrando matar a tres policías e hiriendo a otro antes de hacer explotar un cartucho de dinamita que le causó la muerte instantánea.

CONSECUENCIAS POLITICAS

La revista Punto Final señalaba: “Hay sectores de la Unidad Popular en extremo débiles y que, llegado el momento de una crisis, como la que produjo el asesinato de Pérez Zujovic, caen en el mismo error de la VOP : no son capaces de distinguir al verdadero enemigo. En esos momentos de peligro reflotan las tendencias más socialdemócratas y se llega al punto de poner en peligro todo un paciente trabajo de unificación de las fuerzas de izquierda hacia metas revolucionarias”.

En esa época existían lazos en proceso de construcción entre sectores revolucionarios al interior del gobierno -en especial de los partidos Socialista y Mapu- y el MIR que estaba fuera de la coalición de gobierno.

En la edición siguiente (PF N° 134), la revista analizaba las enseñanzas de la “crisis de junio” que provocó el asesinato de Pérez Zujovic. Hacía un paralelo con la crisis de octubre de 1970, cuando la derecha asesinó al comandante en jefe del ejército, general René Schneider Chereau, señalando que en ambos casos la Unidad Popular rehusó apelar a la movilización de las masas, llamándolas sólo cuando la crisis ya estaba resuelta.

“El gobierno popular -señalaba PF- no puede actuar solamente desde arriba, como lo hacen los gobiernos burgueses y menos aún echando mano puramente de los aparatos represivos, sino que debe combinar el manejo de los instrumentos de gobierno con la más amplia movilización de las masas. Es así como las masas trabajadoras irán ganando experiencia política y reforzando su potencial de organización y acción”.

Punto Final concluía que “los reaccionarios y la CIA redoblarán sus actividades sediciosas”. Efectivamente, así ocurrió. El terrorismo fascista se desató a través de atentados explosivos a estaciones y torres de electricidad, estaciones de radio y TV, oleoductos, líneas férreas, puentes, etc.

El movimiento Patria y Libertad, financiado por la CIA y entrenado por oficiales de las fuerzas armadas, preparó el camino para el golpe de estado de 1973. El desabastecimiento de alimentos, medicinas, repuestos de automóviles –provocado por el acaparamiento de esos productos-, el mercado negro y la inflación descontrolada, minaron las resistencias del movimiento de masas, que inició su repliegue. Todo esto en medio de un clima de odiosidad y amenazas creado por la campaña mediática que dirigían expertos en guerra sicológica de la inteligencia norteamericana, como más tarde demostraron las investigaciones del Senado norteamericano y los documentos desclasificados de la CIA.