
La esencia de la ideología pequeño burguesa es la oscilación entre dos angustias, por un lado reconocen que el mundo debe cambiar y, por el otro, le horroriza la posibilidad del cambio, es por eso que su accionar se mueve entre lo ridículo y dramático.
En el continente se han visto innúmeros planes que buscan cambiar algunas cosas en la superficie para no remover el fondo, son proyectos que en la mayoría de los casos no pasan de la retórica, recordemos a la “alianza para el progreso”, o el programa “Hambre Cero” del inefable Lula.
En Venezuela esta conducta toma características muy particulares. Aquí la intenciones de cambiar al mundo, de acabar con la pobreza material y espiritual que hiere a la población, encuentran, en virtud de la alta renta petrolera, terrenos propicios para la fantasía y el desvarío, es así que surge ” La Tentación Venezolana ”.
La Tentación Venezolana es la propuesta, a veces soterrada y siempre confusa, de unos bien intencionados que plantean que, dada la alta renta petrolera, el problema de la pobreza se puede resolver repartiéndola de manera más equitativa, dejando intacta las relaciones económicas. En otras palabras, se plantea la ficción de que la economía venezolana es tan especial que escapa a las leyes de la historia y de la economía, de tal manera que aquí podría existir un capitalismo con rostro humano. Este planteamiento se diferencia del vulgar populismo en que este tiene como finalidad manipular a la población generalmente con fines electorales, mientras que La Tentación Venezolana es un programa con pretensiones de seriedad que aspira acabar con la pobreza sin lesionar al capitalismo que le da origen.
La Tentación Venezolana tiene su atractivo para aquellos que sienten que los cambios son impostergables, pero les aterra realizarlos. Es el artificio más justificador que han elaborado estas mentes dubitativas. Es una especie de beneficencia pública llevada a extremos de extravagancia. Algo así como la repartición de juguetes que algunas asociaciones de damas hacen para fin de año, que después deja un poco de felicidad en los pobres del barrio, un poco de sosiego al alma de las damas y, lo que es más importante, le compra a los oligarcas un año más de tranquilidad.
La propuesta, por seria, aunque errada, merece un análisis mas detallado:
La pobreza material y espiritual no puede ser superada sin superar al capitalismo. Esta es una verdad aceptada por todos los revolucionarios. Sin embargo, la propuesta central de La Tentación Venezolana nos dice que aquí se puede hacer la Revolución sin superar al capitalismo, que es suficiente la renta petrolera para mantener a la población humilde en situación de bienestar y, simultáneamente, tener un capitalismo fuerte y capaz de enfrentarse a la globalización que plantea el imperio a través del ALCA. Muchos son los dardos que podemos lanzar sobre esta extraña proposición. Revisemos algunos.
Superar lo viejo
El Comandante Chávez plantea que vivimos una época de turbulencia donde lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer, metáfora que nos indica que las sociedades cambian constantemente y que vivimos unas de esas época de cambios totales. Sin embargo la idea quedaría incompleta sin preguntarnos: ¿Qué es lo viejo? ¿Cómo superarlo? Y ¿Qué es lo nuevo? ¿Cuál es el proceso para instalarlo?
Lo viejo es el capitalismo, que alguna vez fue lo nuevo. La historia se mueve o, mejor, la historia es ese movimiento de lo que hoy es nuevo y pugna por nacer, para mañana indefectiblemente ser viejo y forcejear por no perecer.
De aquí que, es imperativo que toda nuestra actividad vital, deba tener el objetivo de la sustitución del capitalismo, del éxito en este empeño depende el futuro de todos.
La Lucha contra la Pobreza
No podemos pensar en la lucha contra la pobreza sin pensar en la lucha contra el capitalismo. Intentar luchar contra la pobreza sin al mismo tiempo hacerlo contra el capitalismo es un desperdicio. El capitalismo es el productor de la pobreza, nunca se podrá resolver la pobreza sin superarlo.
El sistema capitalista no puede resolver el problema de la pobreza que le es inherente, ya que produce excluidos a una tasa más alta que los que puede incluir con medidas de beneficencia, que son las únicas que pueden tomar sin poner el riesgo la sobrevivencia de las empresas. Es necesario desechar las ilusiones, ya no hay medias tintas: la lucha contra la pobreza, si es verdadera, es la lucha contra el sistema capitalista.
Precisemos la naturaleza del problema: La pobreza, la exclusión, es un componente de la dominación, es la forma como la dominación se expresa, es una forma de esclavitud. La sociedad explotadora condena a los excedentes humanos a vivir en los márgenes. Esto no es nuevo, ya se aplicaba con los esclavos, veamos lo que dice el Quijote al referirse al asunto:
“…porque no es bien que se haga con ellos (soldados) lo que suelen hacer los que ahorran y dan libertad a sus negros cuando ya son viejos y no pueden servir, y echándolos de casa con títulos de libres, los hacen esclavos de la hambre, de quien no piensan ahorrarse sino con la muerte…” (Parte II. Cap.)
Queda claro lo que el sistema de explotación reserva a los que no le sirven en su proceso de apropiación del trabajo social. Debemos resaltar que el problema de la exclusión en virtud de los adelantos tecnológicos constituye hoy una contradicción importante en el sistema capitalista.
Pero no es solo esto, el sistema capitalista no se conforma con producir los excedentes humanos, además necesita excluirlos de los conocimientos, y de la capacidad de adquirirlos, de la capacidad de producir su inteligencia, de allí que el hambre y la pérdida de identidad, funcionen como mecanismos protectores del sistema capitalista que les da origen. Prestemos atención a la declaración de la UNICEF que ilustra muy bien el asunto, dice la UNICEF :
“A pesar de la prosperidad sin precedentes en el mundo, 40% de todos los niños de los países en desarrollo- más 500 millones- lucha para sobrevivir con menos de un dólar diario. La pobreza es la principal causa profunda de que se produzcan millones de defunciones infantiles anuales susceptibles de prevención. Es la causa de que decenas de millones de niños padezcan hambre, no reciban educación o se vean sometidos al trabajo infantil”. La pobreza causa daños perecederos en las mentes y los cuerpos de los niños, quienes al llegar a adultos perpetúan el ciclo de la pobreza, transmitiéndoselo a sus hijos (Subrayado nuestro)
Es fácil comprender que el sistema capitalista, que se beneficia del embrutecimiento, la negación del acceso a la cultura, el hambre, en resumen, de la pobreza, no está ciertamente interesado en resolver la exclusión, al contrario, lo que más teme es que los excluidos adquieran conciencia de su situación y lo pongan en peligro. Ellos ven a la exclusión como una solución al problema del excedente, es algo así como colocar lo que sobra bajo la alfombra. Mal puede el sistema producir una inclusión, darles a los excluidos proteínas, educación, salud, sería algo así como crear a sus verdugos. Por lo tanto, la voluntad del capitalismo es excluirlos cada vez más, de la capacidad de adquirir conocimiento que puede significar un peligro para él, mantenerlos sin organización política seria, reducirlos al gueto, al hambre a la pobreza.
Razón tiene Chávez cuando dice que la manera de acabar con la pobreza es dar poder a los pobres. Y ya sabemos que el principal poder que se les puede dar a los pobres es el poder de liberarse del capitalismo que produce y se beneficia de la pobreza. De allí que debemos entender que el mayor poder a los pobres, es el poder que emana de adquirir la conciencia de que la única manera de derrotar la pobreza es derrotar al capitalismo, que ésta es una lucha internacional, porque el enemigo es internacional, y que esta lucha solo tiene oportunidades de éxito si se dota al pueblo de una organización política de vanguardia capaz de dirigir la lucha de todos contra el monstruo, asimismo, de dirigir la construcción de la nueva sociedad de la solidaridad.
Ya precisamos que la pobreza no es una enfermedad producida por un virus extraño, es un producto y una necesidad del sistema capitalista. Establezcamos ahora la expresión política de la batalla contra la pobreza.
La Política en la batalla contra la Pobreza
Es bueno reafirmar que la ideología aflora en las tomas de decisiones para la acción. Siendo así, la forma como encaremos la solución de la pobreza será consecuencia directa de nuestra ideología. Ya hemos dicho que los que caen en La Tentación Venezolana proponen la permanencia del capitalismo, su fortalecimiento, como consecuencia de esta propuesta central enfrentan la pobreza como un asunto técnico, de mera distribución material.
En contraste, los revolucionarios plantean que la lucha debe encararse como una batalla contra el sistema capitalista y, como toda lucha contra el sistema de dominación, tiene dos vertientes, una espiritual y una material, abordar solo la parte material es una beneficencia, y atender solo la parte espiritual es una fantasía. De allí que debemos dar la batalla en los dos campos que se condicionan en un solo objetivo: la superación del capitalismo y la construcción del Socialismo.
El desafío es cómo engranar los correctivos materiales y la construcción de la espiritualidad liberadora en la lucha general contra la pobreza y el capitalismo. En otras palabras, como desarrollar la lucha en el plano espiritual y en plano material. El nivel espiritual se debe entrelazar con el nivel material, todas las acciones contra la pobreza, ya sean las paliativos o las de fondo, deben tener como guía la creación de una Conciencia Anticapitalista, esto es la formación de una Conciencia Social, de una Conciencia de la Solidaridad , en resumen, de una Conciencia Revolucionaria. Por su parte, el nivel material debe suplir las carencias materiales producto de siglos de formación de la cultura de la pobreza y, al mismo tiempo, formar las nuevas estructuras que junto a lo espiritual constituyan la base armónica de la nueva cultura, del altruismo.
La lucha contra la pobreza es la lucha contra la exclusión, es la lucha por la Revolución , y así debe encarase, de forma integral, es decir, se deben solventar los asuntos materiales y a la vez abrir cauces mediante el trabajo (la ocupación, labor) al desarrollo de la Conciencia Social , al desarrollo del sentido del deber social . No debe solucionarse ningún problema material sin a la par tratar los problemas de exclusión espiritual. Es decir, no puede darse lo material, sin una contraparte en formación de conciencia, y esto se consigue con el trabajo colectivo. El trabajo colectivo es la clave para derrotar la manera paternalista de paliar la pobreza y pasar a niveles revolucionarios de solución del problema. Toda solución material debe ir acompañada de un requerimiento social, el trabajo solidario colectivo por pequeño que sea edifica la nueva ética, ejercita el deber social, prepara a la gente para las tareas de construcción y defensa del futuro, que requieren disciplina, organización, desprendimiento. Es el inicio de la derrota de la cultura del egoísmo y del paternalismo castrante, por tanto, es una importantísima batalla ganada al capitalismo y una preparación para comprensión de problemas políticos generales.
Por ejemplo, las “Casas de Alimentación“ deben ser convertidas en casas de inclusión material y espiritual. La parte material, la comida, debe tener un complemento de trabajo colectivo voluntario, quizás una emulación con premios materiales y espirituales, prestigiando cada vez más los espirituales, podríamos hacer una emulación que tenga como premio, simultáneamente con algo material, la visita al programa Aló Presidente. Todo esto facilitaría la creación de la Conciencia Revolucionaria , es decir, la ubicación del individuo en las relaciones sociales que dieron origen a su pobreza, la manera de cambiarlas y el entendimiento de que allí está la causa profunda de la pobreza.
En contraste, resolver el problema de la pobreza, mejor dicho paliarlo solo en lo material y de manera individual, a la larga, lejos de resolverlo, lo agrava, ya que refuerza la ética del egoísmo que le da origen y aleja la formación del contingente social que superara al capitalismo. Pretender luchar contra la pobreza estimulando el individualismo, el egoísmo que le dan origen, es una torpeza, para decir lo menos. Todas las soluciones a los problemas de la pobreza deben tener un altísimo componente de sociedad, de altruismo, de colectivismo, de solidaridad.
En el pasado los paliativos a la pobreza que hacían los gobiernos oligarcas llevaban la carga del capitalismo, eran programas paternalistas tendientes a deformar la moral del pueblo, disminuir su autoestima, minar su capacidad de respuesta, destruir su dignidad. Se le acostumbró a recibir migajas sin retribuir nada a la sociedad. De esta manera la noción de sociedad se difuminó. La Revolución Bolivariana , y principalmente la prédica del Comandante Chávez, intenta restablecer el valor ético de la Propiedad Social , y el pueblo ha dado muestras luminosas de esa Conciencia Social cuando el sabotaje petrolero, cuando el golpe de abril. El deber de los revolucionarios es apuntalar la Conciencia del Deber Social . Podemos afirmar que el avance de la Revolución Bolivariana se medirá por el avance de la Conciencia Social en la población.
Los revolucionarios deben aprovechar la lucha contra la pobreza como una excelente oportunidad para la creación de la Conciencia Social , sin esta conciencia todo lo que hagamos será susceptible de ser atrapado por el pasado. El blindaje de lo nuevo es la nueva conciencia. Los pueblos del mundo no saldrán de la pobreza sin entender que la sociedad humana debe ser salvada en una empresa colectiva cotidiana, si no cambiamos la ética de la vida social y económica, sustituyendo la ética del egoísmo por la ética del altruismo, si no instalamos en los individuos el deber social , entonces la sociedad humana no tendrá futuro. Tenemos la certeza de que el futuro de la humanidad depende de este cambio, vivimos tiempos definitorios. Esta lucha va más allá de una comida más o menos, de una medicina más o menos. Estamos decidiendo el destino de la humanidad. Y sin Conciencia Social no hay futuro.
¿Cómo se expresa esa lucha hoy?
Ninguna duda cabe, el revocatorio trajo un nuevo paisaje en la política venezolana. Después de agosto, equivale a la derrota del imperio español, la derrota del enemigo externo, el traslado de las tensiones al campo bolivariano, tal como en la época de la disolución de la Gran Colombia.
De esta manera entramos en planos de definiciones. Las fuerzas que desde el 92 vienen desajustadas, intentan concretar una nueva propuesta de estabilización. La disputa entre gobierno y oposición que ayer era clara, hoy cede su lugar al forcejeo entre Revolución y contrarrevolución, lo que significa un importante avance. Entender este desplazamiento es vital para colocar al campo revolucionario en rutas de triunfo.
¿Cómo es el nuevo horizonte político que emerge del revocatorio?
Tendremos más posibilidades de acertar en el análisis si aceptamos la realidad de que el campo contrarrevolucionario es una ideología que anida y actúa en sectores del gobierno y sectores de la oposición. Las corrientes chavistas, que hasta antes del revocatorio estaban almagamadas por diferentes razones, después del 15 se reagrupan y repelen. La pospuesta lucha por la definición ideológica de la Revolución se hace evidente y seguramente se hará cruenta. Se puede prever que se condensarán dos fracciones principales:
Por un lado, la fracción restauradora que propone: en lo económico, un capitalismo con rostro humano, que indefectiblemente, será arrastrado, económica y políticamente, por la globalización; o, se extravía inventando desarrollos que al ser tutelados por la renta petrolera están destinados a durar sólo el período de la bonanza petrolera, que algunos insensatos vaticinan infinita, pero que la historia y la ciencia económica anuncian cíclica.
En lo político, es un sector que no aúpa la lucha antiimperialista, que teme a todo lo que huele a Revolución, les aterra hasta la palabra que evitan usar. Trata de amortiguar los baches producidos por las declaraciones de Chávez, las deforman, las desvirtúan, las despojan de su carga revolucionaria, las ocultan. No va más allá de los planes de beneficencia, por tanto trata, de poner a las misiones como simples planes de filantropía, pasajeros, no creadores de conciencia, en resumen, boicotea toda iniciativa que perciba como revolucionaria. Propone un neopacto “democrático”, basado en una ilusión de diversidad política, que es en realidad una alternancia de los usufructuarios. Esta fracción necesita una contraparte en la oposición para completar el tablero y estabilizar la dominación, por eso claman y forjan una oposición democrática. De allí la paradoja de la invitación al diálogo cuando el gobierno triunfa, o los llamados a aislar a los talibanes de lado y lado. Donde más avanza es en lo económico, cada día abre más campo al capitalismo. Sin embargo, el gran peligro es el estímulo constante a las soluciones individuales, al egoísmo.
Por su parte el campo revolucionario se muestra débil, incoherente, disperso, desconcertado, pasivo, sin iniciativa. Descansando sólo en las acciones del Comandante Chávez. En esta nueva etapa, es necesario que los revolucionarios se agrupen y comiencen a tomar la iniciativa, primero, condensando y construyendo la teoría de la Revolución Bolivariana , después, proponiendo soluciones y caminos, mostrando que la única vía para salvar la Revolución es profundizándola, y para ello, ya se ha hecho necesario confrontar con determinación las posiciones contrarrevolucionarias dentro del proceso.