Los Sabios
Roque Dalton
Los sabios dicen “ah” y levantan el dedo,
mientras el hombre roto se desangra.
Ya el alma les echó barriga
y por ello pontifican sobre la tranquilidad,
mientras el hombre roto se desangra.
“¡Quién lo iba a pensar, él que nació tan débil,
tan ojiazul, inmerso en su temblor
de flor cortada fuera del verano!”
-dicen los sabios, mientras el hombre roto se desangra.
“¡Haber adivinado entonces su tormenta!
Haber cortado el tierno paso, detenido entonces
su engañadora debilidad en crecimiento!
El hombre roto se desangra. “Una vez más
todo ha vuelto al orden,
al regazo erizado
del orden”
-dicen los sabios, mientras el hombre roto se
desangra…