Olimpiadas algarabía
Jean Cabot
Momento en que el sol abrazó ocho estrellas, Besó nuestro tricolor y observó nuestra naciente y colectiva esperanza atlética.
Instantes en que una planetaria lluvia de alegría recorre el mundo.
Parto de nuestro nacimiento olímpico masivo
Segundos en que los ojos del mundo prohibieron las palabras guerra y mercancía, sustituyéndolas por amor y deporte.
Nuestra olímpica presencia de esperanza humana de estar entre lo mejor de lo mejor del mundo, de ser parte del calor de llama olímpica llama que no será tocada por mísera miseria humana de un vendedor de fogatas, sin quemarse.
Porque el sagrado fuego de la patria de bolívar vivirá eternamente.