EL DULCE TAÑIDO DE LA UTOPIA
JEAN CABOT
I
Desconocía la presencia azarosa de la adolescencia
Hasta que aquellos ojos emboscaron su alma
Aquella sonrisa en prístina cascada
Capturó su corazón
Con el vaivén de su cuerpo
Tocó el sabor del vuelo de las aves
II
Desconocía también al valor del ideal
Hasta que hizo suyo el sufrimiento del semejante
Hasta que tembló de indignación ante
El injustificado acto de entrega de su patria
Hasta que Bolívar le incrustó en su espíritu
Cada letra de la palabra libertad
III
Luego, cuando a través de su mirada
Navegaron el cielo con sus cuerpos
Produjeron violentísimas tormentas
Grandes huracanes de amor
Y al final tiernas melodías de estrellas
IV
Luego cuando el badajo social
Tocó su corazón
Cuando la esperanza se volvió principio
Cuando aquellos nobles barbudos
La hicieron real vistiéndola de ciencia
Tomó en sus manos un espacio
Construyendo con lo imposible
Lo posible
V
Y, he aquí hoy, como desde un pedazo
Del sur
El mundo recibe de nuevo
El dulce tañido de la construcción
De un nuevo mundo