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Mensaje íntegro del Comandante Hugo Chávez al pueblo de Venezuela
Balcón del Pueblo, Palacio de Miraflores
Lunes, 4 de julio de 2011

EL AMOR ES EL MEJOR REMEDIO PARA CUALQUIER ENFERMEDAD

¡Viva Venezuela!
¡Viva la Revolución Bolivariana!
¡Viva el pueblo venezolano!
¡Viva la unión de América Latina!
¡Vivan los pueblos de América Latina y el Caribe!
¡Viva Fidel!
¡Viva Cuba!
¡Viva la vida!
¡Viva Chávez!
¡Buenas tardes, Venezuela!


Desde este corazón que tiene por dentro un millón de corazones, desde esta alma que tiene por dentro un millón de almas que la desbordan de amor y de pasión.

Buenas tardes al pueblo venezolano, mi amado pueblo, heroico pueblo.

Un abrazo a las niñas y los niños de Venezuela, a las mujeres venezolanas, a los hombres venezolanos, a la clase obrera, a mis heroicos soldados venezolanos, a mi heroica Casa Militar, al Ejército, a la Marina, a la Aviación, a la Guardia, a la Milicia, a las Madres del Barrio, la juventud venezolana... Juventud divino tesoro. A los estudiantes. A los campesinos y campesinas, a los pescadores, a los cultores, a los cantores, a los pueblos indígenas, a nuestros hermanos indígenas. Un saludo al pueblo todo.

Bueno, ¿por dónde comenzar esta conversación?, se ha iniciado el retorno...

Un saludo desde aquí, y mi agradecimiento personal a tanto, y por tanto apoyo, por tanto, por tantas manifestaciones de amor. El amor es el mejor remedio para cualquier enfermedad.

Gracias por hacerme llegar ese baño de amor, tan especial, no sólo desde Venezuela, sino desde muchos otros lugares del mundo.

ESTA BATALLA TAMBIÉN LA GANAREMOS POR LA VIDA, POR LA PATRIA, POR LA REVOLUCIÓN

Bueno, y estamos transmitiendo, pues, por radio y televisión. Aquí hay mucha pasión desbordada, mucha algarabía. Yo me sumo a esta algarabía, me sumo a esta pasión.

Bueno, yo tengo que continuar porque no puedo, no debo estar aquí mucho tiempo, ustedes saben, no debo estar aquí mucho tiempo. Estoy sometido y debo estar sometido durante un tiempo a un estricto control médico científico. Ustedes saben las razones, ustedes saben las razones. Esta batalla también la ganaremos.

Esta batalla, esta nueva batalla también la ganaremos y la ganaremos juntos.

Hace unos días el presidente Rafael Correa me decía por teléfono: “Comandante, esta es otra batalla y estoy seguro de que como hijos de Bolívar, el hombre de las dificultades, también sabremos afrontar y obtener la victoria”, y me recordaba Rafael Correa, ese gran hermano bolivariano, aquello que dijo nuestro padre Simón Bolívar aquí mismo, en la Plaza de San Jacinto, el día terrible del terremoto aquel de 1812. Recordemos esas palabras porque las voy a repetir con Bolívar y con este gigantesco Simón Bolívar colectivo que ha resucitado en el pueblo venezolano: “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y la haremos que nos obedezca”. Esta batalla también la ganaremos por la vida, por la Patria, por la Revolución.

Pero compatriotas, amado pueblo venezolano, yo estoy seguro de que ustedes comprenden perfectamente las dificultades de esta batalla. Que nadie vaya a creer que ya mi presencia aquí este día 4 de julio significa que ganamos la batalla, no. Hemos comenzado a remontar la cuesta, hemos comenzado a vencer el mal que se incubó en mi cuerpo quién sabe por cuántas razones. Pero tendremos que seguir, y yo de primero, un plan estrictamente médico-científico paso a paso y yo sé que ustedes lo comprenden y que ustedes son los primeros en acompañarme para la victoria definitiva.

LE DOY LAS GRACIAS A FIDEL CASTRO

Viviremos y venceremos todas estas dificultades, como ustedes saben, pues. Yo en primer lugar le doy gracias a Dios, como diría Bolívar, al Dios de mis padres, al Dios de mi pueblo, al Dios mío, al Dios de nosotros; le doy las gracias al manto de la Virgen invocado por mi madre y por las madres de Venezuela, le doy las gracias a los espíritus de la sabana, a aquellos que invocó Florentino Coronado cuando enfrentaba al mismo demonio; le doy las gracias a la vida, le doy las gracias a Fidel Castro que ha sido prácticamente el jefe médico de la legión de médicos venezolanos-cubanos y personal especialista que desde el primer día se ha dedicado con esmero a esta batalla. Yo me puse y me pongo primero en manos de Dios, y segundo, en manos de la ciencia médica, cubano-venezolana y mundial; en manos de ustedes y también en mis propias manos, ¡porque les juro que nosotros ganaremos esta batalla!

Miren, dice el Eclesiastés: “Todo lo que va a ocurrir debajo del Sol tiene su hora”, tiene su momento, y ésta es la hora de la vida, ésta es la hora de la Patria Bicentenaria, ésta es la hora de la Independencia definitiva de la Patria venezolana.

Esta es la hora del pueblo venezolano. Y yo, hijo de este pueblo, no podía faltar a la fiesta bicentenaria de la vida, de la Patria.

No podía faltar, entero, en cuerpo, alma y espíritu. Por eso les doy las gracias a Dios, a la Virgen, a los santos y al espíritu de la sabana, a José Gregorio Hernández, a mi Cristo Redentor, crucificado y salvador, a la magia del pueblo, a las oraciones del pueblo, a los médicos, a la ciencia médica; porque en verdad los días que pasaron no fueron nada fáciles. Yo no voy a entrar en muchos detalles, pero sobre todo después de aquella tarde en que ya yo estaba casi listo para regresar, después de la primera intervención quirúrgica, que pensábamos no iba a tener consecuencias más graves, el mismo Fidel Castro fue a visitarme y a darme la noticia del tumor maligno.

Desde allí comenzaron unas horas muy difíciles, muy difíciles. La segunda intervención fue una intervención profunda de más de seis horas. Yo me entregué a Dios, me entregué a la ciencia y en última instancia a esta gran voluntad, a este gran amor y a esta gran pasión que gracias a ustedes llevo en mi pecho y llevo en mi corazón.

LA REVOLUCIÓN HOY ESTÁ MÁS VIVA QUE NUNCA

Este crucifijo que levanto ahora es el mismo que levanté aquí el 14 de abril en aquel retorno. Lo tenía bien guardado la mano generosa de Teresita Maniglia, que me lo ha hecho llegar, y lo levanto de nuevo: Cristo con nosotros, ¿quién contra nosotros?

El pueblo con nosotros, ¿quién contra nosotros?; la Patria con nosotros, la Revolución hoy está más viva que nunca, lo siento, lo vivo, lo palpo.

Ahora, les voy a decir algo. Esa segunda operación fue el 20 de junio, nunca se me olvidará, y el 24 de junio, “Día de Carabobo”, día de nuestro Ejército, seguramente ese día, ese día de Carabobo nunca lo olvidaré. Oigan un poquito, 24 de Junio yo estaba todavía en terapia intensiva, aun cuando en una lenta pero franca recuperación, y ese día de Carabobo estuve viendo la televisión, aun cuando no perdí contacto nunca ni desde el primer día con el vicepresidente a quien felicito, a Elías Jaua, y a todo mi equipo de Gobierno, a mis ministras, a mis ministros.

¡Que viva el Gobierno de Chávez!

Que es el Gobierno del pueblo.

Y cada día será mejor este Gobierno, cada día responderá más y mejor a las necesidades, a los reclamos y a los clamores del heroico pueblo de Bolívar.
Allá están los ministros y ministras; allá como que está Nohelí Pocaterra, por

aquí vi a Piedad Córdoba. ¡Viva Colombia hermana! Y un grupo de visitantes de otros países de la misma Patria nuestra.

HAY QUE CUIDAR AL EXTREMO ESTE PROCESO DE RECUPERACIÓN

Ahora, el 24 de Junio seguramente con la fuerza del Negro Primero, de la Batalla de Carabobo, ese día me paré y salí de la terapia, y ese día, les digo, comenzó el retorno, fue el Día de Carabobo.

24 de junio, recordando a Bolívar, viendo a los niños y jóvenes en el Campo de Carabobo representando la Batalla, viendo el acto de mi querido Ejército, el Día del Ejército y aquí estoy, pues. Apenas han pasado 10 días, es increíble, les digo para como yo estaba, no me lo creerían ustedes. Es como un milagro, pero que hay que cuidar al extremo este proceso de recuperación.

Anoche despegábamos de La Habana y yo decía al comandante Reyes, mi hermano, que me acompañaba; mis hijas, Raúl Castro fue a despedirnos a la puerta del avión, Fidel nos acompañó casi hasta el avión: “Parece increíble que hace 10 días estábamos viviendo la situación que vivíamos y ahora vamos rumbo a Venezuela, y aterrizamos a las 2 de la mañana, vimos el amanecer de Caracas este día bonito, 4 de julio, y aquí estamos, en el Balcón del Pueblo, aquí estamos juntos, aquí estamos iniciando el retorno.

Ahora el tiempo…

Quiero decirles también que desde aquel día cuando yo sentí que mi alma, que mi cuerpo comenzaba a reaccionar en positivo y cuando Fidel me visitó de nuevo para, como jefe médico casi, darme algunas pinceladas de los resultados de la operación, de la segunda operación, comenzamos entonces a pensar y hacer un gran esfuerzo cuidando el más mínimo detalle para recuperar las fuerzas mínimas necesarias y el estado de salud necesario, primero para poder viajar en avión las tres horas de Cuba a Venezuela, sin ningún tipo de riesgo, como ocurrió anoche. Y luego, para acompañarlos con esta pasión patria en la fiesta de la Independencia, en la fiesta de la Patria, el aniversario 200 de Venezuela.

Lo hemos logrado. Por eso digo: gracias, Dios mío, en una primera etapa, repito, entendamos, una primera etapa.

Ahora vendrá una segunda etapa, y una tercera, de tratamiento complementario, que ya han comenzado. Pero aquí estoy, aquí estamos listos para, así como superamos con éxito la primera etapa del inicio del retorno; igual la segunda, la tercera, la cuarta, la quinta y las que vengan las venceremos, las superaremos.

Ahora, ahora bien, la superaremos, la superaremos, y como yo en el mensaje que envíe desde La Habana el día 30 de junio, que yo sé fue un mensaje....

¡NOSOTROS VIVIREMOS, NOSOTROS VENCEREMOS!

Ya me voy a descansar, dos minutos más, porque aquí vino mi hija a decirme que ya llevo 30 minutos, que era el tiempo previsto por los médicos. Dos minutos pido más.

Estaba haciendo ahora mismo caminata, rehabilitación, la merienda me toca ahorita, me toca yogur, me toca yogur. Estoy comiendo de manera voraz y muy sana, como nunca antes en mi vida.

He vuelto a ser cadete de primer año, muchachos, me estoy levantando a las cinco de la mañana, a mirar el sol y a empezar la jornada de trabajo.

Voy a terminar de la siguiente manera: hoy es 4 de julio, hace 200 años paría esta tierra la República primera. -Mañana es 5 de Julio. ¡Viva la República Bolivariana! La hija de Bolívar, 5 de Julio, hace 200 años Bolívar lo dijo, ustedes saben, lo voy a repetir desde mi alma bolivariana: “Sigamos poniendo la piedra fundamental de la libertad venezolana, de la Independencia venezolana y de la unión latinoamericana. Vacilar sería perdernos”.

Mañana es día de júbilo, desde ya está encendida toda la pasión patria, todo el pueblo sagrado de esta Caracas, de esta Venezuela heroica. Yo no podía faltar, aquí estoy, en el epicentro de mi amor más grande...

¡Gracias, Dios mío! ¡Gracias, pueblo mío! ¡Gracias, Patria mía! ¡Gracias, vida mía!
¡Hasta la victoria siempre!
Nosotros viviremos, nosotros venceremos.
Gracias desde mi corazón, amor con amor se paga.
¡Viva Venezuela!
¡Viva la Patria Bolivariana!
¡Viva la Revolución Socialista!
¡Que viva la vida!
Todo mi amor, toda mi pasión, todo mi agradecimiento.
¡Hasta la victoria siempre!