
¡INDEPENDENCIA O NADA!
Quiero comenzar recordando aquí, entre camaradas de armas, sus familiares, amigas y amigos, que un día como hoy ocurrió una de esas batallas memorables de la larga guerra de nuestra liberación, que comenzó hace 200 años por estos días, y que todavía no ha terminado. Un día como hoy, allá en las sabanas legendarias del Apure, los soldados de los Bravos de Apure derrotaron a los no menos bravos soldados de España, que hasta allá fueron a batallar en aquella jornada, fue la Batalla de Mucuritas, heroica jornada donde se impuso el valor, el coraje, el patriotismo de los nuestros.
Después de esa batalla el General español Pablo Morillo escribió al Rey de España, y entre otras cosas dejó para la historia una frase memorable: “Catorce cargas consecutivas de caballería sobre mis cansados batallones me demostraron que aquellos hombres son unos valientes y no una pandilla de cobardes, como me habían informado...”. Reconociendo para la historia, el General Morillo, que era un hombre de una gran preparación militar, y que había peleado contra las tropas invasoras de Napoleón Bonaparte en la Península Ibérica, y además de una brillante hoja de vida y un gran brillo intelectual que lo llevó a entender incluso, después de largos años de batalla, que Venezuela nacía como República y que nada ni nadie podía evitarlo, y fue así como Pablo Morillo terminó, años después, encontrándose con Simón Bolívar, allá en las montañas venezolanas, y quedó para la historia el abrazo de Bolívar y Morillo, y el reconocimiento de España a la independencia, a la creación de la República de Venezuela.
En su brillante discurso el Almirante Aniasi nos recordaba aquella frase de Bolívar, que cada soldado venezolano, que cada patriota venezolano, que cada hombre, cada mujer, cada joven venezolano debe tener grabado en su pecho, en su corazón en su conciencia: ¡Independencia o nada!
He ahí el dilema, he ahí el desafío de hace 200 años y el desafío de hoy, queridos compañeros, queridos camaradas. Estamos construyendo, hemos comenzado de nuevo a construir a echar las bases de una sólida y plena independencia nacional.
¡Cuánto esfuerzo hicieron Miranda, Bolívar, Sucre y aquella legión de patriotas! ¡Cuánta sangre corrió aquí por nuestra independencia! Y al final terminó en nada, para tragedia de nuestra Patria, de nuestro pueblo. ¡Independencia o nada!
SE PERDIÓ LA INDEPENDENCIA, SE PERDIÓ LA PATRIA
En 1814 le escribió Bolívar esa carta a Santander: ¡Independencia o nada! Dieciséis años después moría Bolívar en la nada, y él mismo lo señaló: “He arado en el mar”. Después de haber hecho gigantescos esfuerzos por consolidar la independencia, y sobre la independencia el proyecto nacional de creación de una República de libres y de iguales. ¡1830! Soldados. Bolívar, de nuevo Bolívar, en el mensaje al último Congreso que pudo convocar, tratando de salvar la Patria, la unidad, porque él sabía que sin unidad se perdería la independencia. ¡La unidad, la unidad, la unidad! Se fragmentaba la República, y ya él presentía a los viejos imperios que querían volver a adueñarse de Venezuela; y ya él presentía al nuevo imperio norteamericano, que no tardaría en poner sus ojos de águila y sus garras sobre las tierras de América Latina y del Caribe. 1830, era el mes de enero, y en su discurso ante la instalación de aquel Congreso, Bolívar termina lanzando aquella frase, dijo: “Conciudadanos, me ruborizo al decirlo, la independencia es el único bien que hemos conseguido a costa de todos los demás, pero ella —la independencia, ese único bien, también dijo Bolívar— será la puerta abierta que nos permitirá recuperar todos los demás bienes para la Patria y para el pueblo...”. Pero no se pudo salvar la República, y la independencia, ese único bien que habían conseguido, también se perdió, y así lo reconoció él mismo pocos meses después, cuando renunció al Gobierno, y se fue y murió. Y murió sin Patria, así mismo lo dice él en una de sus últimas cartas al General Rafael Urdaneta: “No tengo Patria por la cual seguir luchando, ¡muero sin Patria!”. Se perdió la independencia, se perdió la Patria y se cerró el portón que le hubiese permitido a los venezolanos y venezolanas, durante el resto del siglo XIX, construir una gran Patria en estas tierras caribeñas suramericanas: ¡Venezuela! Y más allá el sueño de la integración suramericana: la Patria Grande.
Y así pasó el XIX, todo el siglo XIX fue un siglo de guerras, cien guerras cruzaron sobre este territorio; guerras intestinas que destrozaron toda posibilidad de Patria. Y así llegó el siglo XX: sin Patria. Entre guerra y guerra, entre revolución y revolución, y contrarrevolución y contrarrevolución, entre incendio e incendio, Venezuela se consumía, no había Patria. Y hace cien años entonces, comenzando el siglo XX, llegó de nuevo una revolución levantando las banderas de Bolívar, la dirigía Cipriano Castro, un gran patriota, le tocó enfrentar a las potencias europeas que vinieron de allá, cruzaron todo el Atlántico para bloquear a Venezuela; le tocó enfrentar la furia de la burguesía criolla, que le hizo la guerra de mil maneras; le tocó enfrentar al nuevo imperio yanqui, que se abalanzaba sobre América Latina, sobre Venezuela, y al final fue derrocado por el traidor Juan Vicente Gómez, que no fue sino un cachorro del imperio norteamericano, y gobernó este país de manera tiránica y despótica durante 27 años. Bueno, en verdad no gobernó él, aquí gobernaron los yanquis, porque desde entonces Venezuela se convirtió en una potencia petrolera y de aquí se llevaron todo el petróleo que pudieron desde comienzos del siglo XX, y convirtieron a Venezuela en una factoría petrolera, convirtieron a Venezuela en el primer exportador de petróleo del mundo, desde 1925 hasta 1970, y se perdió de nuevo la posibilidad de independencia. Y así pasó todo el siglo XX: una colonia petrolera. Y nuestra Fuerza Armada fue forjada también con mentalidad colonial.
NI SIQUIERA 200 AÑOS PUDIERON BORRAR LAS RAÍCES PATRIÓTICAS BOLIVARIANAS Y REVOLUCIONARIAS DE LA FUERZA ARMADA DE VENEZUELA
A esa Fuerza Armada con mentalidad colonial me tocó llegar a mí hace 40 años, era 1971, sin embargo, una Fuerza Armada como la nuestra, con tamaña trayectoria y profundidad, y raíces patrióticas y revolucionarias, ni siquiera 200 años pudieron borrar las raíces patrióticas bolivarianas y revolucionarias de la Fuerza Armada de Venezuela, y aquí está hoy, brotó de nuevo de la profundidad de la historia, de la profundidad del territorio, de la profundidad de nuestros mares.
¡Que nadie se equivoque! ¡Que nadie se equivoque! Porque cuando nuestros soldados, cuando nuestros oficiales lo dicen a tambor batiente: ¡Patria socialista o muerte!, estamos diciendo lo mismo que dijo Bolívar: ¡Independencia o nada!
¡Que nadie se equivoque! Los que pretendan de nuevo, por la vía que fuere, desde fuera o desde dentro, convertir a Venezuela una vez más en una colonia, tendrán que pasar por encima de nuestros cadáveres, porque aquí estamos para tener Patria: ¡Independencia o muerte!, ¡Libertad o muerte! ¡Patria o muerte!
Y esto no es de ahora, esto es de siempre. Acabamos de ver, de presenciar una acto simbólico, pero de mucha trascendencia y profundidad para nosotros los hombres de armas, para nosotros los soldados venezolanos, y sobre todo y especialmente para ustedes, hombres y mujeres del mar, de nuestra Armada Bolivariana y Mirandina.
Allá arriba izaron, en ese nuestro novísimo Buque de Vigilancia Litoral Yavire, allá está su tripulación, pido un aplauso para ellos, su comandante, sus oficiales, sus marineros, suboficiales.
Allí está, libre y soberano ahora para custodiar la soberanía y la independencia de la Patria, de las aguas patrias venezolanas. Es el segundo. Allá está el primero: el Guaicamacuto, que llegó hace varios meses.
Y el próximo lunes será abanderado el tercero, allá en los puertos españoles, el Naiguatá. Y el cuarto estará aquí pronto, son cuatro buques.
Por eso agradezco y felicito a todos los oficiales que han participado en este proyecto de nuestro Buque de Vigilancia Yavire. ¡Helo allí! Un aplauso pido para ellos, ahora con su bandera, su pabellón de combate izado, y listos para encender máquinas y patrullar y cuidar la soberanía, la seguridad de nuestros mares, de nuestro pueblo, de nuestras islas, que son tantas a lo largo de este inmenso territorio.
Y allá nuestro submarino. Ya Aniasi, el Almirante Aniasi decía, pero quiero subrayar la gran importancia que para la soberanía nacional tiene el hecho de que por primera vez en Venezuela se haya hecho íntegramente el mantenimiento mayor, prácticamente se hizo de nuevo, y helo allí como nuevo, como hecho en Venezuela, nuestro submarino. ¡Y ya viene el otro! El Caribe, así lo anuncio.
NO PODEMOS FALLAR
No podemos fallarle nosotros a 500 años de lucha que tenemos a la espalda, y a todo el horizonte que tenemos a nuestro frente.
Cuando llegamos al Gobierno la mitad de la población venezolana vivía en condiciones de pobreza y de miseria. Y eso lo hemos venido bajando, bajando, bajando; la pobreza, los niveles de pobreza. Y hoy lo reconocen las instituciones internacionales, Venezuela es uno de los países que en estos últimos 10 años, y de los pocos países que en el mundo ha logrado bajar la pobreza que había a la mitad, y en los próximos 10 años la bajaremos a cero. ¡Pobreza cero habrá en Venezuela dentro de 10 años! Cuando estemos conmemorando los 200 años de Carabobo, en el año 2021.
Pero eso sólo lo lograremos preservando abiertas las puertas que tanto nos costó abrir de nuevo, las puertas de la independencia, para decirlo con Bolívar: ¡Cuánto nos costó abrir esos portones de nuevo casi 200 años después! ¡Que nada ni nadie vuelva a cerrar esos portones!
No descansaremos. Y en ese camino se nos irá la vida, y lo dejaremos abierto como horizonte y como reto para las futuras generaciones. Independencia cultural, independencia ideológica, independencia política, independencia económica, independencia científico-técnica, independencia alimentaria, independencia militar. Independencia.
Lo otro es la nada, como dijo Bolívar. A pesar de que cada día estaremos inyectando más recursos a lo social, y ahí están las cifras que lo indican, en estos últimos 12 años nuestro gobierno ha inyectado cerca del 60 por ciento del ingreso nacional al tema social: educación, salud, seguridad, vivienda, lucha contra la miseria, lucha contra la pobreza. Pero también hemos incrementado, por supuesto, aún cuando en mucha menor proporción la inversión hacia la defensa nacional.
LA FUERZA ARMADA VENEZOLANA ESTÁ EN EL CORAZÓN DEL PUEBLO
Hace poco yo oía a unos diputados de estos señores, andan como locos porque quieren retomar el control del gobierno para entregar el país al imperialismo, y para repartirse las riquezas que son de todos, sólo entre ellos, como lo hicieron durante mucho tiempo. Pero decían hace unos días que iban a proponer en la Asamblea Nacional una Ley candado, o una Ley para impedirle al Presidente gastar tanto dinero, dicen ellos, en compra de armas.
Bueno, que lo digan porque eso les quita la careta. Ellos hablan como loros, porque ese es el mandato del imperio yanqui, y eso dice mucho de qué pasaría aquí si esa gente volviera a gobernar Venezuela. Ellos no quieren una Fuerza Armada. No, para ellos la Fuerza Armada Venezolana sería el Comando Sur de los Marines, con eso les bastaría, sólo que, como lo dice el pueblo en las calles, más nunca volverán, aquí llegó un pueblo a gobernar, aquí llegó una revolución, pero llegó para sembrarse y para quedarse para siempre, hagan lo que hagan, inventen lo que inventen.
Ahí está el caso del submarino, un caso extraordinario de esfuerzo científico, tecnológico, un esfuerzo de superación digno de emular, un ejemplo que da nuestra Fuerza Armada, de capacitación, de estudio, de invención, capacidad inventiva.
Unidos como estamos, y como seguiremos estando, seguiremos construyendo la Venezuela grande, la Patria grande, la Patria buena, la Patria socialista, y en el corazón de ese pueblo, en el corazón de ese esfuerzo están ustedes camaradas de armas, solados del Ejército Bolivariano, de la Armada Bolivariana, que cumplen 200 años, por cierto, ahora mismo en este 2011, 200 años de haber nacido, el Ejército y la Armada nacieron junto a la Patria.
Ustedes soldados de la Aviación Militar, ustedes soldados de la Guardia Nacional, ustedes soldados de las Milicias, los soldados ahí estamos, en el corazón del pueblo, en el corazón de la batalla, con esa bandera ondeando, con sus ocho estrellas, con ese escudo, con esa Bandera de Miranda, con estos buques que son hechos para la guerra, pero que nosotros aspiramos sólo usarlos para la paz, porque no queremos guerra con nadie, ni contra nadie. Ellos están aquí para garantizar nuestros hombres y mujeres bien adiestrados, bien capacitados, bien moralizados, y bien equipados en tierra, aire y agua, para garantizar solamente, en paz, la independencia nacional.
Por eso digo que Dios bendiga a nuestra Fuerza Armada, a nuestra Marina venezolana, a nuestra Marina Bolivariana, a nuestro pueblo Bolivariano.
Hoy no diremos más como Bolívar, independencia o nada. Independencia, independencia y Patria libre.
¡Patria socialista o muerte!
¡Venceremos!