
MILITARES PATRIOTAS JUNTO AL PUEBLO: LOS NUEVOS LIBERTADORES DE LA PATRIA
Aquí en el corazón de la Caracas universal, la cuna de la Revolución suramericana, la cuna de Bolívar, la cuna del Socialismo del siglo XXI, enviamos este mensaje al pueblo venezolano todo, a la juventud venezolana: a la unidad, a la lucha, al estudio, a tomar el camino de la dignidad de un pueblo, que es y siempre ha sido fundamentalmente joven. Y a ustedes les corresponderá labrar los caminos grandiosos del siglo XXI, para convertir a Venezuela en una potencia en este continente.
¡Obreros, proletarios de Venezuela uníos a la batalla!, que es por ustedes. A los profesionales, a los intelectuales orgánicos, a los campesinos, a los pescadores, los consejos comunales, las comunas, a los pueblos indígenas mi llamado a la unidad, a la lucha por la dignidad milenaria de esta tierra; a los militares venezolanos el llamado de siempre, a seguir el sendero que Bolívar señaló con su ejemplo, con su vida, con su espada, con su palabra.
Militares patriotas de ayer y de hoy, son ustedes, junto al pueblo, los nuevos libertadores y libertadoras de la Patria del Gran Libertador de América, Simón Bolívar.
¡NOSOTROS, 200 AÑOS DESPUÉS, VAMOS A CONCLUIR LA INDEPENDENCIA DE VENEZUELA!
El 23 de enero no fue otra cosa que un 19 de abril en el siglo XX. Terminando la década de los años 50 del siglo XX, se levantó Caracas. Y yo quiero recordar, porque durante muchos años tuve la dicha y la suerte de conocer a un buen soldado, que fue el General Hugo Enrique Trejo, líder de aquella rebelión militar, que despertó a Caracas el 1º de enero de aquel mismo año 1958. Quiero rendir tributo a los soldados, hombres y mujeres, civiles y militares de la rebelión patriótica del 1º de enero de 1958. Fabricio Ojeda, la Junta Patriótica; Guillermo García Ponce, y muchas y muchos mártires que regaron su sangre en esta Caracas, en esta Venezuela, por la liberación de un pueblo.
Estamos comenzando 2010, año Bicentenario del 19 de abril, aquel día memorable en que el pueblo de esta misma Caracas se fue a las calles, y junto a un grupo de soldados patriotas, derrocó al gobierno español, al último gobierno español, después de 300 años de coloniaje.
Ahora bien, el 19 de abril, hace 200 años, comenzó la jornada de independencia. Esta misma que aquí estamos nosotros conduciendo, tengamos conciencia de ello, no es que sea esta la segunda, o la tercera, o la cuarta independencia nacional; no, es la mismita que comenzó hace 200 años, pero nosotros, 200 años después, la vamos a concluir. ¡La Independencia de Venezuela!
En 1819 Bolívar en Angostura corona una estrategia victoriosa, y después libera la Nueva Granada en Boyacá, 1819, 1820 comienzan los movimientos estratégicos para la liberación definitiva de Venezuela del imperio español, campaña que concluiría con la gran victoria de las armas de Venezuela en Carabobo, el 24 de Junio de 1821, pero fíjense, 1821, después de 11 años de Guerra de Independencia, y luego La Campaña del Sur, y en 1822 Simón Bolívar con el pueblo de Quito, y con Antonio José de Sucre al frente, derrotan a los españoles y liberan en Pichincha al Ecuador, y después siguen al Sur, 1823, 1824, y allá en la Pampa de la Quinua en el Perú, Antonio José de Sucre se hizo inmortal, él no tenía ni siquiera 30 años. Sacaron de raíz la presencia imperialista española en toda esta Tierra, desde el Caribe hasta el Río de la Plata, ¡qué grandes fueron aquellos hombres y mujeres, qué grandes!
¿DÓNDE ESTABA EL PUEBLO? ¿DÓNDE ESTABAN LOS SOLDADOS DEL EJÉRCITO LIBERTADOR?
Bolívar vuelve a Caracas, 1827, y lo reciben con júbilo, y se abraza con Páez, pero ya la traición estaba cocinada, nuestro Padre Bolívar fue expulsado de aquí no por el imperio español sino por la oligarquía caraqueña y valenciana que rodeó al centauro, le quitó la lanza heroica de Las Queseras, y la clavó por las espaldas del pueblo heroico de Venezuela. ¡Traición, traición, traición!
Nosotros a pesar de que tenemos una historia heroica, cargamos también sobre nuestras espaldas una especie de pecado original. Porque no sólo hay que decir que a Simón Bolívar la oligarquía caraqueña lo expulsó de Caracas, lo querían fusilar, quedó listo el decreto de fusilamiento, acusándolo de dictador, de que entregó a Venezuela, de que era un traidor; sólo que Páez no se atrevió a tanto, y dijo: “Lo prefiero en el exilio...” Y lo expulsaron. No le permitieron luego retornar a Venezuela. Al Mariscal Antonio José de Sucre también lo expatriaron, vean ustedes hasta dónde llegó la traición, les prohibieron venir a su Patria. Pero uno pudiera pensar también lo siguiente, dónde estaba el pueblo que cuando esta oligarquía, esta misma que está allí llena de odio contra nosotros los bolivarianos, cuando esa oligarquía echó a Bolívar, ¿dónde estaba, Dios mío, el pueblo? No hubo quien saliera a defenderlo. ¿Dónde estaban los soldados del Ejército Libertador que no salieron a defenderlo, y lo echaron?
Simón Bolívar no tuvo tiempo de crear un partido político combativo, como nosotros sí hemos creado el Partido Socialista Unido de Venezuela, que está dando las batallas junto a un grupo de partidos aliados a los que saludo y llamo como siempre a la unidad verdadera, más allá de personalismo, ambiciones y cálculos de espacios políticos, aquí lo que importa es la Patria, no un partido o el otro.
¡YA BASTA DE TANTAS TRAICIONES, DE TANTOS ENGAÑOS, DE TANTAS FRUSTRACIONES!
Los llamo a la unidad y a la lealtad con el pueblo revolucionario, con el pueblo venezolano, con la Revolución Bolivariana.
Simón Bolívar no tuvo tiempo, Sucre no tuvo tiempo. Por eso hoy reivindicamos a los padres libertadores y a las madres libertadoras, porque aquí estamos nosotros para concluir lo que ellos y ellas no pudieron terminar, y nosotros no vamos a fallarle al pasado, al presente ni al futuro de la Patria Bolivariana; nosotros estamos aquí para triunfar, no hay más alternativa, no hay más tiempo. ¡Ya basta de tantas traiciones, ya basta de tantos engaños, ya basta de tantas frustraciones!
Por eso digo que el 23 de Enero fue otro 19 de Abril, porque la independencia no se logró, y Bolívar lo entendió y lo dijo: “Un nuevo coloniaje legaremos a la posteridad...” Y no se equivocó, el neo imperialismo, el neo colonialismo se abalanzó y se adueñó de Venezuela, y así pasó todo el siglo XIX y vino la Guerra Federal, vino Zamora, y también fracasaron y llegó terminando el siglo una nueva esperanza: Cipriano Castro y la Revolución Restauradora, pero el Vicepresidente Juan Vicente Gómez, de manera cobarde, una madrugada de diciembre tomó el Palacio de Miraflores, y comenzó la dictadura de Gómez, un triste títere, traidor del imperio yanqui que entonces logró adueñarse de Venezuela e instaló su sistema capitalista.
El pueblo siempre estuvo dando sus batallas. Fue así como reventó la rebelión popular del 23 de enero de 1958, para echar a la oligarquía, no sólo a Pérez Jiménez; no, para echar al imperialismo yanqui de Venezuela.
¿Y qué pasó? Todos lo sabemos, una vez más se cocinó la traición. Ya habían electo Presidente a Rómulo Betancourt, ya el Pacto de Punto Fijo se había cocinado, y con un sistema electoral dominado por la oligarquía, con unos medios de comunicación dominados todos por la oligarquía, lograron frenar el ímpetu revolucionario de las masas, las fuerzas revolucionarias se quedaron sin una dirección, sin un liderazgo claro que las orientara, sin un proyecto específico, y la fuerza revolucionaria se dispersó, y la burguesía se instaló en Miraflores.
Desde entonces, 1958, tenían que pasar 40 años, hasta que llegó el 6 de diciembre de 1998, y el pueblo se fue a las calles de nuevo y logramos la gran victoria de la jornada aquella del 6 de diciembre.
DEL 23 DE ENERO A LAS GUERRILLAS
Quiero rendir tributo a los hombres y mujeres que tomaron el fusil y se fueron a las montañas a luchar contra la dictadura de Betancourt, de Leoni, de Caldera, de Carlos Andrés Pérez; la dictadura de la oligarquía.
Por ahí están muchos de ellos, dando batalla; otros andan por ahí dando tristeza, dando lástima. Recordemos el lema de Betancourt, que es el lema de esta misma oligarquía que ahí está: “Disparen primero y averigüen después...”. No se les olvide. Porque ellos, así como nosotros decimos que vamos con todo, ellos también vienen con todo, ellos quieren a toda costa retornar a Miraflores, para echar su odio contra el pueblo venezolano. ¡No lo vamos a permitir!
Pero eso depende del mismo pueblo venezolano.
Del 23 de enero a las guerrillas, símbolo de ese encadenamiento, de esa interrelación profunda entre la traición al 23 de enero, a través del Pacto de Punto Fijo, es aquella carta que hizo, antes de irse a las montañas, siendo diputado ya, pero dándose cuenta del tremendo error que estaban cometiendo algunos dirigentes de la izquierda venezolana, al legitimar aquel régimen del Pacto de Punto Fijo, él decidió irse a las montañas, del Congreso a las montañas, me refiero, ustedes saben, a Fabricio Ojeda, y aquella carta memorable del 30 de junio de 1962. Dice Fabricio, héroe y mártir del pueblo, lo siguiente:
Leo: “El 23 de enero, lo confieso a manera de autocrítica creadora, nada ocurrió en Venezuela, a no ser el simple cambio de unos hombres por otros al frente de los destinos públicos. Nada se hizo para erradicar los privilegios ni las injusticias. Quienes ocuparon el poder, con excepciones honrosas claro está, nada hicieron para liberarnos de las coyundas imperialistas, de la dominación feudal, de la opresión oligárquica. Por el contrario, sirvieron como instrumento a aquellos intereses que gravitan en forma negativa sobre el cuerpo desfalleciente de la Patria...”.
Eso fue el 23 de enero, otra traición a la esperanza y a las luchas de un pueblo.
¡YO LLEGUÉ AQUÍ PARA DAR MI VIDA POR EL PUEBLO VENEZOLANO, Y JAMÁS TRAICIONARÉ LA INMENSIDAD DEL PUEBLO DE BOLÍVAR!
Lo que quiero con esto expresarles, es que este es un camino largo, que viene desde aquellos años de la resistencia indígena, contra el imperio que se vino sobre nosotros, y que luego, después de 300 años, se conjugó en el 19 de abril de 1810; pero luego la traición, y a cada traición surgía otra batalla, otra victoria popular; y otra traición.
Por eso les juro una vez más: ¡Yo llegué aquí para dar mi vida por el pueblo venezolano, y jamás traicionaré su esperanza, la grandiosidad, la inmensidad del pueblo de Bolívar, de la esperanza de este pueblo!
Batalla, victoria. Esa es la nueva fórmula de ahora. Sin traición. ¡Ese es nuestro camino: batalla y victoria! ¡Para siempre!
¡Cambió la historia! nosotros debemos tener cada día mayor claridad, mayor solidez, en el Gobierno, en el partido, en los frentes populares. Vamos cada día a fortalecer nuestra conciencia individual; vamos a establecer con más claridad las armas para la batalla. Cada uno de nosotros es un arma, la conciencia, la participación sumando conciencia, sumando fuerza espiritual, física, moral, intelectual. Es necesario que sigamos consolidando nuestro Partido Socialista Unido de Venezuela, que haya corrientes internas, bienvenidas; que haya discusiones internas, bienvenidas. Pero lealtad y unidad en la acción y en la batalla, cualquier otra cosa es traición al pueblo, al Socialismo y al compromiso. Unidad, unidad, unidad decía Bolívar, esa debe ser nuestra divisa.
¡EXIJO LEALTAD ABSOLUTA A MI LIDERAZGO CARAJO!
Hace poco dijo un señor por ahí que yo soy un animal de tres patas, y él dice que es un revolucionario. Bueno, allá él, y además es presidente del Partido Comunista. Ahora, ese es un individuo que piensa en él, que ya a todas luces se sabe que no reconoce mi liderazgo, y yo lo vuelvo a repetir, porque estoy obligado a repetirlo, los que quieran Patria... vengan con Chávez, porque vamos construyendo Patria, exijo lealtad absoluta a mi liderazgo carajo, porque yo no soy yo, así lo dijo Gaitán, yo soy un pueblo, no soy un individuo, y al pueblo se respeta, y yo estoy obligado a hacer respetar al pueblo que amo, y al que le amaré toda mi vida.
En filas revolucionarias, en filas populares exijo máxima lealtad y unidad, discusión libre y abierta, pero lealtad.
Este año viene un proceso muy importante, elecciones para la Asamblea Nacional. Nosotros tenemos que ganar de nuevo la gran mayoría en la Asamblea Nacional, en septiembre 26, no podemos perder la Asamblea Nacional y para eso se requiere mucho trabajo desde ahora mismo, la Campaña Admirable, mucha unidad.
Ya el método de selección de los candidatos está en discusión, bueno, habrá que discutirlo, pero luego que se decida, yo pido desde ya, a todos los que dicen que siguen a Chávez, que lo demuestren, una vez que se decida el método para elegir los candidatos a la Asamblea Nacional, todo el mundo debe apoyar nuestros candidatos, para ganar por lo menos dos tercios de la Asamblea Nacional, y continuar construyendo el Estado Socialista. Eso es, y tiene una importancia fundamental, pero hay que comenzar desde ahora en este año bicentenario 2010.
Vamos a continuar profundizando el proyecto socialista. Aquí estamos nosotros para hacer lo que tenemos que hacer porque Venezuela es vanguardia de la gran Revolución continental, tenemos una responsabilidad suprema. No podemos fallarle a los pueblos de América Latina, a los pueblos del Caribe.
Decía Gaitán poco antes de que lo asesinaran: “Siempre adelante, nunca atrás, y lo que ha de ser pues que sea...” Así digo yo hoy al pueblo de Venezuela este 23 de enero, habiéndose iniciado la Campaña Admirable: ¡Vamos a la batalla siempre adelante, nunca atrás, y lo que ha de ser pues que sea...!
¡Que viva la Revolución Bolivariana!
¡Que viva la Campaña Admirable!
¡Que viva el Socialismo!
¡Patria, Socialismo o muerte!
¡Venceremos!