
LA REVOLUCIÓN GASÍFERA FORMA PARTE DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA
El cinturón gasífero venezolano va desde el Golfo de Venezuela y se extiende por todo nuestro frente en el Mar Caribe. Allí tenemos un conjunto de proyectos en el golfo triste, en la isla de la tortuga, el proyecto Mariscal Sucre, donde está el Campo Dragón, que está a 8 kilómetros de la frontera con Trinidad y Tobago, en todo el frente Caribe hasta nuestro frente atlántico. Esta es una riqueza incalculable para el desarrollo industrial, científico, humano de la Venezuela del siglo XXI y más allá. Hasta ahora contamos con 17 BPF (Billones de Pies Cúbicos), lo que nos coloca cerca del quinto lugar en el mundo en reservas de gas.
Hoy vamos a probar el primer pozo de gas costa afuera del Proyecto Gasífero Nacional Mariscal Sucre, nunca en nuestra historia petrolera habíamos logrado lo que hoy estamos logrando.
La primera prueba se hizo el domingo de la Cruz de Mayo, así que le pedí al Ministro Rafael Ramírez que le pusiéramos el nombre de Pozo Cruz de Mayo, ubicado en el Campo Dragón.
Esto constituye la Revolución gasífera que forma parte de ese componente económico de la Revolución Bolivariana, de la Revolución Socialista, el desarrollo de la industria del gas. Son impresionantes los datos que tenemos, ese primer pozo que –repito- es el primer pozo costa afuera que Venezuela tiene; por ejemplo, la presión conseguida supera las 3500 libras, una presión virgen, por tanto, significa que esos yacimientos no tienen contacto con los yacimientos que ya está explotando desde hace algún tiempo Trinidad y Tobago. Además, el volumen que indica la medición y las primeras emisiones del yacimiento llega a 70 millones de pies cúbicos de gas. Hasta ahora los pozos que tenemos tierra adentro de producción de gas, casi todos asociados al petróleo, en promedio producen entre 10 y 12 millones de pies cúbicos diarios. Este demuestra capacidades para producir 70 millones de pies cúbicos diarios.
LIBERAMOS A PDVSA DEL DOMINIO IMPERIAL
Esta es la PDVSA nuestra, la PDVSA roja rojita, demostrando cuánto podemos avanzar y cuánto y cómo vamos a seguir avanzando. Liberamos a PDVSA y liberamos a Venezuela del dominio imperial, éramos una colonia, nada de esto se podía hacer y, además, se nos decía que no estábamos capacitados, que tenían que venir los musius, los extranjeros eran los únicos capacitados. ¿Quién iba a decir que estos pardos, estos negros y negras, estos indios podían hacer esto? Pues bien, lo estamos demostrando con una gran emoción Patria.
Hoy es un día de júbilo, y nosotros desde aquí compartimos la experiencia con los 107 trabajadores y trabajadoras que están allí en el barco taladro Neptuno Discoverer, en el cual, se ha puesto en marcha el primer pozo costa afuera del proyecto Mariscal Sucre.
EL FOGONAZO DEL 5 DE MAYO
En el fogonazo del 5 de mayo está vivo el Mariscal Sucre, su sueño de Patria grande y libre como dijo Sucre un día: “Cuando nuestro pueblo, nuestra América se fue a los campos de batalla para lograr su emancipación, entendió que lo hacía también por la justicia y por la igualdad”. El decía: “De qué sirve la libertad sin justicia, ambas son compañeras inseparables”. Sin duda es un pensamiento Socialista el de Sucre, y allí está su nombre, en el proyecto Mariscal Sucre, aguas adentro, muy cerca de línea fronteriza con Trinidad y Tobago. El Pozo Cruz de Mayo, es el primero de 36 que se van a perforar en todo el proyecto Mariscal Sucre.
Felicitaciones al ministro Rafael Ramírez y a todo el equipo de la PDVSA Revolucionaria, a toda esa juventud, civiles, militares, ingenieros, técnicos, trabajadores, obreros; la unión de todos garantizará la victoria, estamos venciendo y venceremos.
La Revolución gasífera, la Revolución industrial, la Revolución económica, todo esto sin duda, y así debe ser en toda su dimensión, es camino hacia el Socialismo venezolano, es tránsito hacia nuestro modelo socialista.
RECORDANDO LA HISTORIA
Eduardo Galeano en Las Venas Abiertas de América Latina, en esta obra maravillosa escribe sobre Venezuela lo siguiente:
“De Venezuela proviene casi la mitad de las ganancias que los capitales norteamericanos sustraen a toda América Latina.
“Los taladros han extraído, en medio siglo, una renta petrolera tan fabulosa que duplica los recursos del Plan Marshall para la reconstrucción de Europa; desde que el primer pozo de petróleo reventó a torrentes, la población se ha multiplicado por tres y el presupuesto nacional por cien, pero buena parte de la población, que disputa las sobras de la minoría dominante, no se alimenta mejor que en la época en que el país dependía del cacao y del café.
“Ningún país ha producido tanto al capitalismo mundial en tan poco tiempo: Venezuela ha drenado una riqueza que, según [Domingo Alberto] Rangel, excede a la que los españoles usurparon a Potosí o los ingleses a la India.
“El lago es un bosque de torres. Dentro de las armazones de hierros cruzados, el implacable cabeceo de los balancines genera, desde hace medio siglo, toda la opulencia y toda la miseria de Venezuela. Junto a los balancines arden los mechurrios, quemando impunemente el gas natural que el país se da el lujo de regalar a la atmósfera”.
LA RIQUEZA DE VENEZUELA NO VA A ALIMENTAR MÁS LA VORACIDAD DEL CAPITALISMO
Salvador de la plaza el 8 de febrero de 1959 publicó el siguiente artículo:
“En los primeros días de este mes, Londres transmitió la noticia de que un antiguo tanquero viajaba hacia aquella ciudad procedente de un puerto de los Estado Unidos, cargando con 2000 toneladas de gas en estado liquido (1 millón 200 mil toneladas de gas natural ); decía también la noticia que ese viaje serviría para experimentar la forma de transportar gas licuado y si daba resultados positivos se estudiaría la posibilidad de importar a Inglaterra el gas de los pozos petroleros venezolanos que se quema actualmente”.
Esa riqueza de gas se quemó desde los años 20, buena parte de ella sólo se utilizaba para reinyectarla en los pozos petroleros.
Continúa diciendo Salvador de la Plaza:
“Aparentemente esa noticia no tiene ninguna importancia, sin embargo, para Venezuela es una bomba de tiempo, un indiscreto descorrer del telón que oculta la lucha que en estos momentos se libra entre los consorcios petroleros internacionales por el control de nuestro gas, de una parte, y de la otra, entre los que quieren conservar para Venezuela tan valiosas riqueza natural y los agentes de esos consorcios en nuestro país empeñados en arrebatárnosla para entregarla a sus patronos extranjeros.
Concluye Salvador de la Plaza:
“¿Vamos a permitir que como el petróleo y el hierro, nuestro gas enriquezca también a consorcios internacionales en detrimento de los intereses nacionales?
Y hace un llamado:
“Senadores y Diputados: tienen el poder y la facultad para impedirlo, el pueblo que los eligió les reclama una acción rápida y eficaz”.
Los Diputados y Senadores -con las excepciones dignas- en su inmensa mayoría eran adecos, copeyanos y sus derivados, entregados al imperio y a la burguesía criolla; a los que se opusieron a la entrega de nuestros recursos naturales los metieron presos, algunos se fueron dignamente a las montañas a luchar y algunos a morir como Fabricio Ojeda. En esos meses Senadores y Diputados comprometidos con el pueblo que pretendieron oponerse a la imposición del imperio, los echaron, los detuvieron, no les importó nada su inmunidad parlamentaria.
Pasaron 40 años y llegó 1999, tenía que llegar el momento de darle respuesta a esta pregunta de Salvador de la Plaza. Hoy nosotros decimos: ¡No lo vamos a permitir! ni lo volveremos a permitir Salvador, desde donde quieras que estés. La riqueza de Venezuela no va a alimentar más la voracidad del capitalismo mundial, la riqueza de Venezuela ahora es para la felicidad de los venezolanos y para compartirla con otros pueblos del mundo, pero no para apoyar, para apuntalar el proyecto imperialista.
Orlando Araujo le responde a Salvador de la Plaza el 26 de febrero [de 1959], a través de una carta pública y le dice lo siguiente, con una gran vergüenza Patria:
“Para el hecho ya consumado durante el período 1905-1920, que Venezuela haya entregado ingenuamente la vastedad de su riqueza petrolera al juego no siempre claro ni limpio del capital extranjero, tenemos una piadosa excusa histórica. No sabíamos lo que significaba el petróleo, no teníamos ni ingenieros ni gerentes, no teníamos tampoco capital y en el colmo de la desdicha política, nos mandaba un dictador de formación agraria y naturalmente de predominante gusto bucólico, enemigo de la industrialización y de las concentraciones obreras.”
“Pues bien, el gas natural hoy nos ofrece las mismas posibilidades que el petróleo en aquella época, con la afortunada diferencia de que ahora somos o parecemos menos tontos, y las circunstancias son contrarias; tenemos ingenieros y técnicos especializados, en breve lapso podrían especializarse otros, tenemos así mismo conciencia del valor que tiene este nuevo recurso natural, contamos con hombres de empresa y con capital y tenemos además un gobierno regido por hombres responsables con decisión vocación de servir al país. Todo lo que nos falta entonces es la decisión y el coraje para cortar las ligaduras del complejo colonial, pero pesa mucho sobre nosotros el temor a lo desconocido y nos atemorizan las empresas difíciles y complejas.
“Esta es la herencia de 40 años viviendo del simple cobro de los impuestos. Sin embargo, ni la historia quita la mirada severa con que nos ve a los venezolanos de ahora, ni la incesante llama de los mechurrios nos libera de la responsabilidad que tenemos ante las generaciones por venir.
“Sea cual fuere el valor matemáticamente exacto de tan cuantiosas pérdidas lo cierto es que el parpadeo incesante de los mechirrios en las lóbregas llanuras de oriente debemos sentirlo los venezolanos de hoy como un intermitente remordimiento de conciencia y como un permanente llamado a la acción creadora”.
Uno pudiera decir hoy, exactamente medio siglo después, que aquellos esfuerzos de aquellos hombres y mujeres fue la siembra. Ellos fueron siembra que hoy retoña en acción creadora.
Hemos presenciado un hecho histórico, la prueba en acción del primer pozo costa afuera.
Muchas Gracias.