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DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE FIDEL CASTRO RUZ, PRIMER MINISTRO DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO, EN LA CLAUSURA DEL X CONGRESO TEXTIL

22 DE JULIO DE 1959

(FRAGMENTOS)

[EL ARGUMENTO DE LA RENUNCIA ]

 

…no solamente conocemos a los descarados de afuera, sino a los descarados de aquí adentro que han estado, tratando de nadar con la corriente; que han usado la táctica incluso de pasarse como simpatizantes de la Revolución , esperando solo la menor oportunidad de herirla y debilitarla.

…desenmascaremos aquí a todos los farsantes y a todos los descarados que han estado aquí viviendo del chantaje y viviendo del truco y viviendo del atraco, envenenando las conciencias y confundiendo al país, nosotros los vamos a desenmascarar como se merecen ante la opinión pública.

…porque es muy triste que después de todos los sacrificios que se han hecho por nuestro país, de las pruebas de entereza, de decencia, de honradez y desinterés que han dado, es muy doloroso que esos intrigantes, puedan aprovecharse de estas circunstancias porque hay un gusto que quisieran darse, que es el gusto que no se van a dar: el gusto de que nosotros nos pareciéramos a los gobernantes del pasado, …Se valdrán de la libertad que hemos conquistado para todos; se valdrán de las garantías que hay; se valdrán de la seguridad que hay; se valdrán de este ambiente en que todos los ciudadanos se sienten seguros en su derecho, en que no hay terror, en que no hay persecución, en que no hay fuerza; se valdrán de todo lo que la Revolución ha conquistado como se valdrán de todo el daño pasado que hicieron, cuya herencia hemos recibido, para tratar de obstruccionar la tarea del Gobierno Revolucionario.

…nuestra Revolución nos costó 20 000 muertos, 20 000 compatriotas que cayeron, y no cayeron para que nadie se hiciera aquí casas de 35 000 pesos a los tres meses, y no cayeron para que, mientras todavía hay madres a quienes la Revolución no ha podido darles una pensión, madres que perdieron uno o más hijos, haya quienes no conformes con haber cobrado los años que estuvieron de magistrado, cobren también después del triunfo los meses que dejaron de cobrar en el exilio, y, no conformes todavía, cobren 12 000 pesos todos los meses, mientras hay inválidos, mientras hay legiones de inválidos a los que todavía no ha podido erigírseles un hogar para su rehabilitación.

[EL MÉTODO]

… frente a una situación semejante otros hubiesen mandado un tanque al Palacio Presidencial en vez de hacer lo que hicimos nosotros, que fue denunciar esos hechos ante el pueblo, renunciar previamente al cargo para tener fuerza moral y para poder hacerlo dentro de la Ley , acudir a la opinión pública que es a la única que nosotros acudimos porque podemos acudir a ella y dejar enteramente en manos de ese señor que decidiera, que hiciera un gabinete si quería y si tenía con quién hacerlo. O sea, ni siquiera pedirle la renuncia, porque plantearon que yo la pidiera y dije: No la pido porque no caigo en esa trampa. Por tanto, el procedimiento fue tan limpio, tan democrático, que todo el pueblo, todos y cada uno de los ciudadanos lo presenciaron. No era una crisis que se resolviera a puerta cerrada, en conciliábulos. Por primera vez, posiblemente, en los problemas y en las crisis de nuestro país, no intervino ningún país extraño aquí; fue, entre otras cosas, una crisis resuelta por los cubanos, por el pueblo de Cuba, y era lógico que se produjera aquel desenlace, porque es virtualmente imposible que nadie en aquellas circunstancias osara continuar ejerciendo el poder sin el apoyo de la opinión pública. Véase si aquel día se movió un solo soldado, véase si se acudió al menor acto de fuerza, y todo se resolvió en medio del procedimiento más democrático que pueda concebirse; tan democrático, tan limpio como en ningún país del mundo se ha visto nada semejante.

…Esta no es una Revolución de fuerza, sino de razón y de corazón; esta es una Revolución de opinión pública y no de opinión pública prefabricada o fabricada a base de mentiras, sino una opinión pública hecha a base de verdad, no a base de hipocresía o de demagogia, sino a base de sinceridad.

…no abandonaré la Revolución ni dejaré de cumplir con mis deberes revolucionarios. Quiero decir sencillamente a los enemigos que están equivocados, que pueden ir tomando otra ruta… no procedí de manera mezquina, no procedí como quien inventa algo para deshacerse de algo y actuar sin obstáculos. Puse el problema en manos del pueblo, y la única manera de poder hacerlo era renunciando previamente al cargo, pensando muy seriamente no en retirarme de la Revolución , porque de esta Revolución no me retiro ni me puede retirar nadie.

[DESPRENDIMIENTO DEL CARGO]

…Para mí la Revolución no es el cargo. Y para sentar las bases de esta Revolución no hicieron falta cargos, ni siquiera nombres, ni siquiera títulos; porque líderes aquí había muchísimos, hombres renombrados y encumbrados había muchísimos, y, en definitiva, esto no fue una cuestión ni de cargo, ni de nombre, ni de publicidad, ni de popularidad: fue sencillamente una idea, y fue sencillamente un propósito, y fue sencillamente una voluntad de cumplir ese propósito, por grandes que parecieran los obstáculos y por grandes que parezcan hoy.

…en mi mente el cargo no es la Revolución …Empezando porque ningún cargo es hoy un “jamón” para nadie aquí, porque cualquier cargo hoy es hueso puro y hueso duro para un revolucionario. Y si había un cargo que lo quisieron convertir en “jamón”, ya ese procedimiento, ese procesamiento del cargo público cesó. Así que los cargos para nosotros son lugares de sacrificio.

[LAS INTERRUPCIONES PARA UN APASIONADO]

...Porque cuando se está trabajando en algo, y cuando de verdad se quiere lo que se está haciendo y de verdad hay fe en lo que se está haciendo, lo menos que quiere el hombre es ver interrumpido ese trabajo. Cuando la mente humana se embarga por completo en algo, no quiere que se le distraiga en ningún otro sentido, y esto venía a ser una distracción, venía a ser arma para el enemigo, como efectivamente el enemigo se ha aprovechado del incidente.

[LOS QUE CELEBRARON SU RENUNCIA]

…aquí hubo algunos que el día 17 fueron a celebrar una especie de almuerzo de la victoria, ¡Qué equivocada está alguna gente aquí en nuestro país! A lo mejor se hicieron ilusiones de que el hecho de que el Primer Ministro tuviera que renunciar significaba ya que la Revolución había sido vencida, que la Revolución se había acabado y que no iba a haber aquí problemas de ninguna índole.

…uno adivina las tácticas de los enemigos de esta Revolución, que tiene unos cuantos disfrazados, verdaderas Caperucitas Rojas porque se disfrazan todo lo más posible de consejeros magnánimos, de tiradores de toalla, se disfrazan de buenos, se disfrazan de nobles y lo que están es pidiendo nada menos que el olvido de los horrores del pasado, pidiendo la toalla para los culpables de todo lo que ha tenido que sufrir nuestro pueblo.

[LOS CAMPESINOS]

…Todos los hombres nobles, todos los ciudadanos que quieren a su patria, todos los ciudadanos que anhelan para ellos y para sus hijos una vida distinta, una patria distinta de lo que ha sido esta hasta hoy, están con la Revolución y están dispuestos a defenderla, cueste lo que cueste.

Si queremos pruebas, ahí está la concentración campesina, y ahí están con sus machetes, para defender la Revolución de los traidores, de los enemigos de la patria, de la reacción, de las actividades contrarrevolucionarias. Los campesinos saben que la Revolución es la Reforma Agraria , es la liberación del campesino, es la tierra para ellos, la educación para sus hijos. Por eso tienen sus machetes afilados, no porque haya que usarlos, sino como demostración de que están dispuestos a usarlos cuando sea necesario para defender la Revolución. Algunos traen hasta los machetes de sus antepasados que pelearon en la Guerra de Independencia. Y no solo tienen los machetes de sus antepasados, sino que tienen los machetes que antes usaban para darles planazos a ellos, tienen los machetes de la Guardia Rural , que los tienen también afilados para defender la Revolución. Si ustedes observan al campesino, verán que es el hombre más definido y más decidido que hay.

[LOS ARANCELES]

…Elevaremos los aranceles tanto como sea necesario. ¿Que los japoneses quieren trato de nación preferencial? Bueno, nosotros se lo podemos dar, pero con los aranceles a la altura que deban estar y con eso no habrá discriminación con los japoneses. Ellos dicen que lo único que quieren es que no se les discrimine. Muy bien, los pondremos en la misma situación que los demás, pero los aranceles estarán establecidos de tal manera que protejan por encima de todo la industria nacional y se cumpla la consigna de que aquí se consuman exclusivamente los tejidos elaborados en el país, por fábricas establecidas en el país y por obreros cubanos.

Cuando los guajiros empiecen a comprar ropas, cuando los guajiros empiecen a vestir a sus hijos, a sus familias, vamos a necesitar aquí el doble de la ropa que hoy se usa, y, además, cuando aquí se produzcan los 30 ó 40 millones de tejidos que se importan, vamos a tener trabajo para miles de cubanos más.

Esa es la política que la Revolución va a seguir en materia textil; por lo tanto, este sector, como todos los demás, continuará desarrollándose sin que nada ni nadie lo pueda impedir. Con esa idea podemos todos marchar adelante en la seguridad de que Cuba cumplirá su destino, porque nada ni nadie lo podrá impedir, y creo sinceramente que eso es lo que importa.

[QUE VENÍA DESPUÉS DE LA RENUNCIA ]

…Y puesto que es necesario decidir el dilema, puesto que estamos en la obligación de actuar de manera que nuestros enemigos tengan que callarse la boca, puesto que los cargos no me importan, pero tampoco les voy a rendir tributo a los detractores de la Revolución más allá de la voluntad unánime de nuestro pueblo, y puesto que no me mueven razones sentimentales, sino razones revolucionarias y morales, puesto que me mueve el deber de actuar de manera tan diáfana que no quede la menor duda, el problema de la renuncia lo decidirá el pueblo el 26 de Julio y acataré sencillamente la voluntad soberana del pueblo.

Dirán que conozco cuál ha de ser la reacción del pueblo. Bueno, la reacción del pueblo la conocemos todos, pero es necesario que los farsantes se callen la boca, es necesario que los farsantes la vean con sus propios ojos, es necesario que los enemigos de la Revolución sufran lo que es ver a un pueblo libre decidiendo sobre sus propios destinos.